Una investigación de largo aliento publicada por eldiario.es, en colaboración con Univisión, ha provocado una fuerte repercusión mediática y política en España y en otros países. El trabajo, liderado por la periodista de investigación Natalia Chientaroli, reúne testimonios de extrabajadoras del entorno del cantante Julio Iglesias que relatan presuntas situaciones de abusos laborales y sexuales ocurridas, principalmente, en 2021, en algunas de sus residencias en el Caribe.
Según explicó Chientaroli en una entrevista reciente, la investigación se desarrolló durante más de tres años e incluyó decenas de entrevistas, viajes y un exhaustivo proceso de verificación. El equipo decidió sumar a Univisión en el último tramo del trabajo para ampliar su proyección internacional y reforzar la protección legal ante la magnitud de las acusaciones y la relevancia pública del artista.
Los testimonios publicados describen un sistema de funcionamiento en varias de las propiedades de Iglesias —entre ellas, residencias en Punta Cana (República Dominicana), Bahamas y España— basado en una estricta jerarquía y en un control ejercido sobre el personal doméstico, especialmente mujeres en situación de vulnerabilidad. Las denunciantes relatan condiciones laborales abusivas y, en algunos casos, presuntas agresiones y abusos sexuales.
Uno de los aspectos más graves que recoge la investigación es la realización de análisis médicos, incluidos exámenes ginecológicos y pruebas de enfermedades de transmisión sexual, a trabajadoras mientras estaban empleadas en estas casas. Según eldiario.es, algunos de estos procedimientos habrían vulnerado la legislación vigente en República Dominicana, que prohíbe pruebas médicas no vinculadas a las tareas laborales y protege la intimidad y los derechos de los trabajadores.
Las abogadas que asesoran a las presuntas víctimas han presentado una denuncia ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional en España. El objetivo es que se determine si los tribunales españoles tienen jurisdicción para investigar los hechos, dado que Julio Iglesias tiene domicilio en España y, según los testimonios, el presunto sistema descrito operaría de forma organizada y en distintos países.
La publicación ha reavivado además el debate social sobre comportamientos del pasado que, durante años, fueron normalizados en el espacio público. Imágenes de apariciones televisivas históricas del cantante han vuelto a circular en medios y redes sociales, analizadas hoy desde parámetros sociales y culturales muy distintos a los de décadas anteriores.
En el ámbito político, las reacciones han sido dispares. Mientras algunos sectores conservadores han evitado pronunciarse o han pedido cautela, otros dirigentes han reclamado que los hechos sean investigados a fondo antes de extraer conclusiones. Desde eldiario.es subrayan que la solidez documental y testimonial del trabajo impide reducirlo a una polémica coyuntural.
“Sabíamos que no podíamos publicar nada sin tener cada detalle comprobado”, señaló Chientaroli, quien destacó la responsabilidad del periodismo de investigación a la hora de abordar acusaciones contra figuras poderosas y socialmente influyentes. El recorrido judicial del caso está ahora en manos de la Audiencia Nacional, mientras la investigación periodística continúa generando debate dentro y fuera de España.

EXTRABAJADORAS DE LAS MANSIONES DE JULIO IGLESIAS ACUSAN AL CANTANTE DE AGRESIONES SEXUALES.
«La repercusión está siendo enorme, no solamente acá en España», señala la periodista del DiarioEs NATALIA CHIENTAROLI.
«Esto empezamos a trabajarlo hace 3 años acá en el diario, en el último año incorporamos a Univisión como socio. (…) A nivel global nos venía bien tener un socio potente».
«Lo que descubrimos hablando con estas mujeres, con muchos extrabajadores, es que había un sistema por el que funcionaban las casas de Julio Iglesias, no solo la de Punta Cana. Es una organización en la que hay unas mujeres que reclutan de alguna manera en personal doméstico y luego se viven este tipo de situaciones».
«Hay una denuncia presentada por las condiciones de trabajo abusivas que relatan estas mujeres», agrega. «Sucedían en esta casa abusos sexuales, sobretodo estas personas más vulnerables del servicio doméstico».
«Para contratarlas no se hacía una entrevista personal, se solicitaban fotos y referencias. La selección del personal tenía más que ver con una cuestión estética que otra cosa. Una vez en la casa, las llevan a hacer análisis médico en los que se incluyen análisis ginecológicos», agrega Natalia Chientaroli.
«Hay un abuso de poder de esta figura masculina que en algún momento no estaba terriblemente mal visto».
«No estamos hablando de unas agresiones sexuales puntuales que son gravísimas, están tremendamente vinculadas con una especie de régimen del terror, una dominación masculina muy fuerte de esa persona. Ellas quedaban en un papel absolutamente vulnerable donde no se animaban a decirle nada», sostiene la periodista.
«La derecha tiende a minimizar las cosas que no le conviene. (…) Destruir un mito es un poco fuerte».
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