En un contexto de creciente preocupación por el costo de la energía, desde la empresa distribuidora Edelar brindaron precisiones sobre los factores que explican el fuerte aumento en las boletas de luz que reciben los usuarios riojanos. Según explicó el ingeniero Jerónimo Quintela, el componente principal de la tarifa está determinado a nivel nacional y ha registrado incrementos “muy abruptos” en el último año.
El funcionario detalló que la factura eléctrica se compone de dos grandes segmentos, siendo el más significativo el correspondiente al mercado mayorista de energía, administrado por CAMMESA. Allí se incluyen los costos de generación, potencia y transporte, que deben ser afrontados por todas las distribuidoras del país.
En ese sentido, ejemplificó la magnitud de los aumentos con cifras concretas: mientras que en febrero de 2024 la factura mayorista rondaba los 1.300 millones de pesos, en el mismo mes de este año superó los 14.000 millones, lo que implica un incremento superior a diez veces. “Las decisiones del gobierno nacional han impactado fuertemente en las boletas”, afirmó.
Entre los factores que explican esta suba, mencionó la actualización de contratos con empresas generadoras, modificaciones en los precios de la potencia, cambios en los costos de transporte y el impacto de la devaluación. También apuntó a ineficiencias en la compra de combustibles como el gas natural licuado (GNL), utilizado para la generación eléctrica.
Polémica por una supuesta deuda de pandemia
Quintela también respondió a declaraciones del exviceintendente Guillermo Galván, quien cuestionó el cobro en cuotas de una supuesta deuda originada durante la pandemia. El ingeniero desestimó esas afirmaciones y aseguró que “carecen de sentido técnico”.
Explicó que en 2020, mediante un decreto provincial, se decidió postergar el vencimiento de las facturas por 30 días como medida de alivio económico en plena crisis sanitaria. Esa postergación implicó que una factura quedara diferida en el tiempo.
Al finalizar la pandemia y derogarse la medida, surgía la posibilidad de que los usuarios debieran afrontar dos facturas en un mismo mes. Para evitar ese impacto, se implementó un plan de pago en ocho cuotas sin intereses ni recargos. “Fue un beneficio para que las familias no tengan que pagar dos boletas juntas”, aclaró.
Opciones ante la crisis y planes de pago flexibles
Frente a la delicada situación económica, desde Edelar señalaron que se están ofreciendo planes de pago “a medida” para los usuarios con dificultades. Incluso se evalúan alternativas para priorizar el pago de la factura corriente mientras se regularizan deudas anteriores de manera gradual.
En cuanto a las condiciones de corte del servicio, se informó que un usuario residencial puede acumular hasta dos facturas impagas, aunque también puede interrumpirse el suministro si existe una deuda con más de 30 días de vencimiento.
Además, se recomendó a los usuarios revisar su inscripción en el sistema de subsidios energéticos, ya que la falta de este beneficio puede explicar variaciones significativas en los montos facturados.
Conexiones clandestinas y control
Otro de los puntos abordados fue el problema de las conexiones ilegales. Desde la empresa indicaron que se realizan operativos permanentes para detectar y eliminar estas prácticas, que afectan tanto la calidad del servicio como la seguridad.
Se llevaron adelante intervenciones integrales en distintos barrios para normalizar el suministro, reemplazando instalaciones precarias por redes formales. No obstante, reconocieron que existen casos reiterados de usuarios que vuelven a conectarse ilegalmente, lo que requiere un control constante.
Sin margen para amortiguar aumentos
Finalmente, Quintela fue categórico al afirmar que la empresa no tiene margen para absorber o amortiguar los incrementos tarifarios, ya que opera sin ganancias y con un esquema de reinversión destinado a mejorar la infraestructura eléctrica en la provincia.
“Necesitamos recaudar lo que se factura para poder sostener el servicio”, concluyó, al tiempo que llamó a la responsabilidad en el manejo de la información pública, en un escenario donde la situación económica genera fuerte sensibilidad social.

