Este nuevo documento, fechado en 1813, muestra que un capitán británico solicitó autorización a las autoridades de Buenos Aires para operar en las islas.
La carta, redactada por un capitán inglés y dirigida a las autoridades de Buenos Aires, expone el reconocimiento explícito de la jurisdicción ejercida por el gobierno local sobre las islas en los primeros años posteriores a la Revolución de Mayo.
El 30 de enero de 1813, Henry Jones, capitán del bergantín inglés El Rastrero, presentó una solicitud formal ante las autoridades porteñas para obtener autorización con el fin de realizar caza de lobos marinos en las costas de las Malvinas.
El pedido, registrado en documentación oficial de la época, constituye una evidencia temprana del reconocimiento, por parte de una embarcación extranjera, de la autoridad que ejercían las Provincias Unidas del Río de la Plata sobre el archipiélago.
Apenas habían transcurrido tres años desde el inicio del proceso independentista y el nuevo gobierno ya regulaba actividades económicas en territorios marítimos bajo su control.
El caso del capitán Jones se inscribe entre las primeras evidencias documentadas del ejercicio efectivo de soberanía argentina sobre las Islas Malvinas durante los años iniciales del proceso independentista.

