La ciudad de Córdoba vivió este jueves una jornada de parálisis urbana y tensión social, marcada por una masiva movilización de sindicatos y centrales obreras que bloquearon el microcentro y los principales accesos viales en rechazo al proyecto de reforma laboral que se debatirá en el Senado de la Nación el próximo miércoles 11 de febrero.
Desde primeras horas de la mañana, columnas de trabajadores provenientes de distintas organizaciones gremiales ocuparon arterias clave como Sarmiento, Olmos, Humberto Primo y Santiago del Estero, generando un caos de tránsito que dejó a gran parte del casco histórico prácticamente intransitable. Las autoridades municipales y provinciales recomendaron evitar el ingreso al centro de la ciudad.
Movilización sindical y rechazo a la reforma laboral
La protesta fue convocada por una articulación de gremios que integran el Frente de Sindicatos Unidos, entre ellos la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y las dos CTA, además de otras organizaciones sociales, con la participación también de sectores de la CGT Córdoba.
Los dirigentes sindicales señalaron que la movilización se enmarca en un plan de lucha nacional contra la reforma laboral promovida por el Gobierno nacional, que consideran un intento de “retroceso de derechos laborales” y una amenaza a las condiciones de trabajo de millones de trabajadores.
En este sentido, los gremios adelantaron que la medida de fuerza es el preludio de un paro general de actividades previsto para el miércoles 11 de febrero, día en que el Senado debatirá el proyecto remitido por el Poder Ejecutivo. La huelga fue respaldada por las centrales obreras como herramienta de presión para frenar la iniciativa en el Congreso.
Mensaje a Llaryora y presión política
Además de la protesta nacional, los sindicatos dirigieron un mensaje político al gobernador Martín Llaryora, exigiéndole que instruya a los legisladores de Córdoba para que se opongan al contenido de la reforma durante su discusión en el Senado. Según dirigentes consultados, la falta de diálogo con el gobierno provincial y la percepción de negociaciones a espaldas de los trabajadores profundizó el malestar sindical.
En paralelo, las manifestaciones buscan visibilizar el rechazo federal a la reforma, con otras jornadas de protesta ya programadas en Rosario y acciones que confluirán con movilizaciones en Buenos Aires en los días previos al debate parlamentario.
Impacto social y cierre de calles
El impacto de la movilización fue inmediato: el tránsito en el microcentro quedó prácticamente detenido, con cortes simultáneos en varias arterias principales que obligaron a desvíos y dificultades para la circulación vehicular. Comercios y oficinas de la zona central se vieron afectados por la paralización, en una jornada que trascendió la protesta tradicional para convertirse en un escenario de tensión política y social en la capital cordobesa.
