El gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, realizó duras críticas al Gobierno nacional durante una extensa entrevista radial, en la que se refirió a la reforma laboral que se debate en el Senado, la relación entre la Casa Rosada y las provincias, la quita de recursos, la situación interna del Partido Justicialista y la necesidad de construir un proyecto de país alternativo con una fuerte impronta federal.
En relación con la reforma laboral, Quintela sostuvo que espera que los gobernadores actúen “responsablemente, defendiendo los intereses de nuestra gente”. En ese sentido, aclaró que un grupo de mandatarios provinciales —entre ellos Axel Kicillof, Gustavo Melella, Sergio Ziliotto y Gerardo Zamora— comparten la decisión de votar en contra de la iniciativa, al considerar que “afecta directamente los derechos de los trabajadores y el sistema previsional”, en particular al ANSES y al PAMI.
El mandatario riojano remarcó que los gobernadores tienen ascendencia sobre sus representantes legislativos y planteó la necesidad de una reunión amplia entre todos los gobernadores, más allá de pertenencias partidarias, para discutir los problemas estructurales del país. “No hay una provincia posible sin un país que se desarrolle. El camino que propone el actual presidente es de sacrificio permanente para el pueblo argentino”, afirmó.
Consultado sobre la ruptura de la unidad que meses atrás habían mostrado las 24 jurisdicciones en torno a la coparticipación de los ATN y del impuesto a los combustibles, Quintela señaló que existieron fuertes presiones del Gobierno nacional, lo que derivó en la falta de quórum para rechazar los vetos presidenciales. Sin juzgar decisiones individuales, advirtió que ese rumbo “no conduce a nada o conduce a un abismo al pueblo argentino”.
En cuanto al vínculo con la administración de Javier Milei, Quintela fue categórico al calificarlo como “absolutamente impropio”. Criticó el esquema de negociaciones permanentes y sostuvo que los recursos que recauda la Nación pertenecen al conjunto de las provincias. “No se distribuyen a través de programas, obras públicas ni políticas sociales, educativas, culturales o sanitarias. Las provincias hemos perdido muchísimo”, expresó.
El gobernador también denunció el impacto financiero que sufre La Rioja tras la eliminación de fondos compensatorios por coparticipación, que —según explicó— habían sido reconocidos de manera ininterrumpida desde fines de los años 80 por todos los presidentes. La decisión del actual gobierno de no reconocer esos recursos generó, según Quintela, un fuerte desequilibrio que dificulta el pago de salarios y el sostenimiento de servicios básicos como salud, educación, seguridad y justicia.
Pese al escenario adverso, aseguró que su gestión continúa trabajando para sostener el funcionamiento del Estado provincial y para construir, junto a otros gobernadores y sectores sociales, una propuesta alternativa de país, con un programa de gobierno que “empatice con la sociedad” y defienda los intereses nacionales.
Sobre la situación del peronismo, Quintela reconoció que el espacio atraviesa un momento de desorganización, aunque se mostró optimista respecto a un proceso de reordenamiento. Propuso la designación de delegados normalizadores en las provincias intervenidas —Jujuy, Salta y Misiones— y reclamó que estos sean dirigentes del norte argentino. “No cae bien que desde Buenos Aires nos digan qué hacer en nuestras provincias”, sostuvo, y remarcó la importancia del diálogo interno.
En clave federal, explicó que muchas de las tensiones políticas se originan en el reclamo histórico de las provincias del norte por una distribución equitativa de oportunidades. “El federalismo significa igualdad de posibilidades para todos los argentinos, estén donde estén. Hoy todo está concentrado en el puerto y la aduana”, señaló. En ese marco, destacó el enorme potencial productivo del país —minero, energético, agropecuario e industrial— y cuestionó el modelo primarizado que limita el desarrollo con valor agregado.
Finalmente, Quintela se refirió a la Ley de Glaciares, y se manifestó a favor de que las provincias asuman la responsabilidad del control ambiental, al considerar que están en mejores condiciones que el poder central para proteger sus recursos naturales. También confirmó que mantiene una “excelente relación” con Cristina Fernández de Kirchner y llamó a preservar el diálogo dentro del peronismo, aun en la diversidad de opiniones, para poder construir consensos que permitan “sacar al país adelante”.
