En el marco del plenario conjunto de las comisiones de Minería, Energía y Combustibles y de Presupuesto y Hacienda del Senado de la Nación, el senador nacional por La Rioja, Fernando Rejal participó del debate sobre los distintos proyectos que buscan modificar el régimen de promoción de los biocombustibles en Argentina, una discusión que enfrenta posiciones de las grandes petroleras, las provincias productoras y las pequeñas y medianas empresas del sector.
Durante el intercambio con representantes de la industria energética, Rejal puso el foco en las diferencias existentes entre las iniciativas impulsadas por distintos sectores políticos y productivos, especialmente entre el proyecto atribuido a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y la propuesta presentada por la senadora Flavia Royón.
El legislador riojano interrogó a los representantes de la Cámara de Energía sobre los motivos por los cuales respaldaban una de las iniciativas y rechazaban la otra. En particular, consultó cuáles eran los aspectos que, según la visión empresaria, podrían resultar perjudiciales del proyecto de Royón, teniendo en cuenta que varias cámaras que agrupan a pequeñas y medianas empresas de biocombustibles habían expresado su apoyo a esa propuesta.
La respuesta del sector empresario estuvo centrada en el porcentaje de mezcla obligatoria de biodiésel con el gasoil. Según explicaron, el principal reparo radica en que un incremento de los cortes obligatorios podría trasladarse al precio final de los combustibles debido a que el biodiésel tendría actualmente un costo superior al combustible fósil tradicional.
Los representantes del sector señalaron que, durante los últimos años, la denominada molécula FAME (éster metílico de ácidos grasos, componente principal del biodiésel) mantuvo valores superiores al gasoil de origen fósil, lo que implicaría mayores costos para los consumidores en las estaciones de servicio.
Una discusión estratégica para las economías regionales
El debate sobre la nueva ley de biocombustibles trasciende la cuestión del precio de los combustibles y se vincula con el desarrollo industrial de numerosas provincias argentinas.
Las entidades que impulsan una ampliación de los cortes obligatorios sostienen que una mayor participación de biodiésel y bioetanol permitiría fortalecer las cadenas de valor vinculadas a la soja, el maíz y la caña de azúcar, generar empleo industrial en el interior del país y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados.
Actualmente, Argentina es uno de los principales productores mundiales de biodiésel elaborado a partir de aceite de soja. Según datos de la Bolsa de Comercio de Rosario, el país cuenta con una capacidad instalada superior a los cuatro millones de toneladas anuales, aunque gran parte de esa infraestructura opera por debajo de su potencial debido a las restricciones del mercado interno y las fluctuaciones de las exportaciones.
En paralelo, cámaras empresarias nucleadas en provincias productoras sostienen que elevar los porcentajes de mezcla podría movilizar inversiones, ampliar la actividad industrial y generar miles de puestos de trabajo directos e indirectos.
Los argumentos ambientales
Otro de los aspectos centrales de la discusión es el impacto ambiental. Diversos estudios internacionales coinciden en que los biocombustibles pueden contribuir a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero respecto de los combustibles fósiles, aunque los beneficios dependen de las características productivas de cada región y del tipo de materia prima utilizada.
En ese sentido, organismos como la Agencia Internacional de Energía han señalado que los biocombustibles continuarán desempeñando un papel relevante en la transición energética global, especialmente en sectores donde la electrificación resulta más compleja.
El desafío de equilibrar costos y desarrollo
La intervención de Rejal reflejó uno de los ejes centrales que atraviesan el debate parlamentario: cómo equilibrar la necesidad de mantener precios competitivos para los consumidores con la promoción de una industria nacional que genera valor agregado y empleo en las economías regionales.
El tratamiento de la nueva ley continuará en las próximas semanas con la participación de especialistas, representantes empresariales y funcionarios nacionales, en una discusión que podría redefinir el futuro del mercado argentino de biocombustibles y el rol de las provincias productoras dentro de la matriz energética nacional.
Para La Rioja, una provincia que busca diversificar su matriz productiva y potenciar inversiones vinculadas a las energías renovables, el debate adquiere además una dimensión estratégica en términos de desarrollo económico y federalismo productivo.
Acerca de los Proyectos presentados por la Senadora Bullrich y el otro presentado por la Senadora Royón:
Los dos proyectos parten de una coincidencia básica: reemplazar el actual régimen de la Ley 27.640 y aumentar gradualmente el uso de biocombustibles. Sin embargo, difieren en la forma de organizar el mercado, el nivel de intervención estatal y la protección a determinados sectores productivos.
Proyecto de Patricia Bullrich (Expediente 809/26)
El proyecto impulsado por la senadora Patricia Bullrich y otros legisladores de La Libertad Avanza propone una profunda desregulación del mercado. Entre sus ejes principales:
- Eliminación de cupos y mecanismos de asignación estatal.
- Libre competencia entre productores.
- Mayor protagonismo de acuerdos privados entre petroleras y fabricantes de biocombustibles.
- Incremento de los porcentajes de mezcla obligatoria.
- Incorporación de nuevos combustibles alternativos vinculados a la transición energética.
- Creación de mercados más transparentes para la comercialización.
La filosofía del proyecto es que el Estado deje de fijar precios de referencia y cantidades, permitiendo que la oferta y la demanda definan el mercado.
Proyecto de Flavia Royón (Expediente 916/26)
La iniciativa presentada por la senadora Flavia Royón también busca una nueva ley, pero con un enfoque más federal y gradual.
Sus puntos destacados son:
- Aumento escalonado de los cortes obligatorios.
- Biodiésel: 7,5% inicial, 10% al año y 15% a los dos años.
- Protección de las economías regionales vinculadas al bioetanol de caña y al biodiésel.
- Mecanismos de comercialización más transparentes.
- Mayor previsibilidad para inversiones productivas.
En términos políticos, Royón intenta equilibrar la apertura del mercado con la protección de las industrias instaladas en provincias productoras como Salta, Tucumán, Córdoba, Santa Fe y Jujuy.
¿Dónde está la principal diferencia?
La diferencia central no es tanto el porcentaje final de mezcla, sino quién controla el mercado.
Bullrich:
- Mercado más libre.
- Menor intervención estatal.
- Competencia abierta entre productores.
- Menor protección sectorial.
Royón:
- Incremento de mezclas con criterios de desarrollo regional.
- Mayor atención a las economías provinciales productoras.
- Transición más gradual y previsible.
¿Cómo impactaría en el precio del combustible?
Aquí aparece el debate más importante.
Argumento de quienes apoyan los proyectos
Los biocombustibles suelen tener una menor carga impositiva que los combustibles fósiles. La ley vigente exime al biodiésel y al bioetanol del Impuesto a los Combustibles Líquidos y del Impuesto al Dióxido de Carbono.
Los defensores sostienen que:
- Más biocombustibles reducen importaciones de gasoil.
- Se sustituyen combustibles fósiles más caros.
- Se fortalece la producción nacional.
- A mediano plazo podrían moderarse los precios.
Argumento de las petroleras y sectores críticos
Las refinadoras suelen advertir que:
- Un aumento obligatorio de los cortes puede elevar costos si el biodiésel o el bioetanol tienen precios superiores a los combustibles fósiles.
- La obligación de incorporar mayores porcentajes limita la flexibilidad operativa.
- El efecto final depende del precio internacional del petróleo, del maíz, de la soja y de la caña de azúcar.
¿Qué podría pasar con los surtidores?
Si el corte de biodiésel subiera hasta 15% y el bioetanol también aumentara en una futura reglamentación, el efecto sobre el precio final probablemente sería moderado:
- En escenarios de petróleo caro, los biocombustibles podrían abaratar la mezcla.
- En escenarios de soja o maíz caros, podrían encarecerla.
- Los estudios del sector suelen estimar variaciones de pocos puntos porcentuales sobre el precio final, no cambios drásticos.
Lo que interesa a La Rioja
Para provincias como La Rioja, que no son grandes productoras de biodiésel o bioetanol, el principal impacto sería indirecto:
- Menor dependencia energética nacional.
- Posibles inversiones en nuevas cadenas de biocombustibles.
- Eventual incidencia sobre el precio de los combustibles que consumen transportistas, productores y usuarios particulares.
