El estado de la Ruta Nacional 79 genera una creciente preocupación entre vecinos, transportistas y usuarios habituales, quienes denuncian un grave deterioro de la traza, con baches profundos, asfalto destruido y sectores que resultan prácticamente intransitables.
Según relatan quienes circulan a diario por la zona, la falta de mantenimiento básico y obras de reparación ha convertido a la ruta en un riesgo permanente para la seguridad vial. A pesar de los reiterados reclamos elevados ante organismos competentes, los afectados aseguran que no han recibido respuestas ni soluciones concretas por parte del Gobierno nacional.
El mal estado de la Ruta 79 no solo impacta en la circulación y en la actividad económica regional, sino que también pone en peligro la vida de conductores y pasajeros, especialmente en condiciones climáticas adversas o durante la noche. Transportistas advierten además sobre daños frecuentes en vehículos y demoras que encarecen los costos logísticos.
Esta situación no sería un caso aislado. Usuarios y especialistas señalan que el deterioro de la infraestructura vial se repite en numerosas rutas del país, lo que evidencia un problema estructural que requiere atención urgente y planificación sostenida.
Mientras tanto, los reclamos continúan y crece el malestar entre quienes utilizan la Ruta Nacional 79, que la consideran un símbolo del abandono de una red vial clave para la conectividad y la seguridad. Los usuarios insisten en la necesidad de respuestas inmediatas y acciones concretas que garanticen rutas seguras para quienes las transitan todos los días.
