A 176 años de su muerte, estos son algunos de los pensamientos y máximas más destacadas del “Padre de la Patria” para recordarlo en su día

El 17 de agosto se conmemora el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín, libertador y prócer de nuestro país. En ese contexto, es una buena oportunidad para reflexionar sobre su vida y logros a partir de frases del “Padre de la Patria” que reflejan sus valores y pensamientos.
Las frases de José de San Martín que quedaron en la historia

Frases del General José de San Martín: compilación exhaustiva
Fuentes: Instituto Nacional Sanmartiniano (Ministerio de Cultura de la Nación), «El Legado de San Martín. Pensamientos, máximas, sentencias» (Buenos Aires, 2008); Archivo del General San Martín (ed. Alejandro Rosa, 1910); Correspondencia del General San Martín (ed. Adolfo P. Carranza, 1911); Bartolomé Mitre, Obras Completas; Archivo General de la Nación.

1. Las Máximas para su hija Mercedes (Bruselas, 1825)
Documento manuscrito conservado en el Museo Mitre. Redactado cuando Mercedes tenía siete años.
- Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca, abriéndole la ventana para que saliese: «Anda, pobre animal, el mundo es demasiado grande para nosotros dos».
- Inspirarle amor a la verdad y odio a la mentira.
- Inspirarle una gran confianza y amistad, pero unida al respeto.
- Estimular en Mercedes la caridad con los pobres.
- Respeto sobre la propiedad ajena.
- Acostumbrarla a guardar un secreto.
- Inspirarle sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
- Dulzura con los criados, pobres y viejos.
- Que hable poco y lo preciso.
- Acostumbrarla a estar formal en la mesa.
- Amor al aseo y desprecio al lujo.
- Inspirarle amor por la Patria y por la Libertad.
2. Las 150 frases documentadas por el Instituto Nacional Sanmartiniano
Extraídas de cartas, oficios y proclamas originales. Cada una lleva su cita archivística.
Sobre el deber, el honor y el servicio público
- La seguridad de los pueblos a mi mando es el más sagrado de mis deberes (Mendoza, 26 de enero de 1815).
- Mi vida es lo menos reservado que poseo; la he consagrado a vuestra seguridad; la perderé con placer por tan digno objeto (Mendoza, 1 de octubre de 1815).
- Como hombre público y privado he tenido siempre derecho a ser creído (18 de septiembre de 1821).
- Mi existencia la sacrificaría antes que echar una mancha sobre mi vida pública, que se pudiera interpretar por ambición (Carta al general Guido, 24 de abril de 1819).
- Mi nombre es ya bastante célebre para que yo lo manche con la infracción de mis promesas (Lima, 4 de agosto de 1821).
- No se debe hacer promesa que no se pueda o no se deba cumplir (Santiago, 1 de enero de 1819).
- Declaro no deber, ni haber jamás debido nada a nadie (Testamento del General San Martín, cláusula quinta).
- He tenido la desgracia de ser hombre público (Bruselas, 18 de diciembre de 1827).
- Mi objeto desde la revolución no ha sido otro que el bien y felicidad de nuestra patria y al mismo tiempo el decoro de su administración (Mendoza, 11 de mayo de 1819).
- En mis providencias malas o buenas, jamás ha tenido parte la personalidad y sí, sólo el objeto del bien e independencia de nuestro suelo (borrador autógrafo).
- No he tenido más ambición que la de merecer el odio de los ingratos y el aprecio de los hombres virtuosos (Valparaíso, 22 de julio de 1820).
- Ya veo el término a mi vida pública, y voy a tratar de entregar esta pesada carga a manos seguras, y a retirarme a un rincón a vivir como hombre (Lima, 23 de septiembre de 1821).
- Si algún servicio tiene que agradecerme la América, es el de mi retirada de Lima (Boulogne-Sur-Mer, 11 de septiembre de 1848).
- Tiempo ha que no me pertenezco a mí mismo, sino a la causa del continente americano (Lima, 19 de enero de 1822).
Sobre la libertad y la independencia americana
- Es cierto que tenemos que sufrir escasez de dinero, paralización del comercio y la agricultura, arrostrar trabajos y ser superiores a todo género de fatigas y privaciones; pero todo es menos que volver a uncir el yugo pesado e ignominioso de la esclavitud (Mendoza, 31 de marzo de 1815).
- Divididos seremos esclavos: unidos estoy seguro que los batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos particulares, y concluyamos nuestra obra con honor (Mendoza, 13 de marzo de 1819).
- Juremos no dejar las armas de la mano hasta ver el país enteramente libre o morir con ellas como hombres de coraje (Proclama al Ejército de los Andes, 1819).
- Al ejército de los Andes queda para siempre la gloria de decir: en veinticuatro días hemos hecho la campaña, pasamos las cordilleras más elevadas del globo, concluimos con los tiranos, y dimos la libertad a Chile (Parte de Chacabuco, 28 de febrero de 1817).
- Sean cuales fueren las vicisitudes de la presente guerra, la independencia de la América es irrevocable (Carta a Bolívar, Lima, 29 de agosto de 1822).
- La América del Sud será sepultada en sus ruinas antes que sufrir la antigua dominación (Carta a Castlereagh, 11 de abril de 1818).
- Si somos libres, todo nos sobra (Mendoza, 27 de agosto de 1819).
- Perecer donde se eleve la libertad e independencia de la Patria, es la tumba más gloriosa para el bravo (Valparaíso, 22 de julio de 1820).
- Sólo deseo la independencia de América del gobierno español, y que cada pueblo, si es posible, se dé la forma de gobierno que crea más conveniente (Huaura, 17 de diciembre de 1820).
- Nada debe ocuparnos sino el objeto grande de la independencia universal (Plan de Organización, 21 de octubre de 1816).
- La libertad, ídolo de los pueblos libres, es aún despreciada de los siervos, porque no la conocen (Circular a los Maestros, Mendoza, 1815).
- Querer contener con la bayoneta el torrente de la opinión universal de la América, es como intentar la esclavitud de la naturaleza (Santiago, 11 de abril de 1818).
- En el último rincón de la tierra en que me halle estaré pronto a sacrificar mi existencia por la libertad (Proclama a los chilenos, 1819).
Sobre el mando, el poder y la neutralidad política
- Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas (Mendoza, 13 de marzo de 1819).
- Por inclinación y principios amo el gobierno republicano y nadie, nadie lo es más que yo (borrador autógrafo a Guido).
- La presencia de un militar afortunado (por más desprendimiento que tenga) es temible a los Estados que de nuevo se constituyen (Proclama a los Peruanos, 20 de septiembre de 1822).
- Estoy convencido, que la pasión del mando es en lo general, lo que con más imperio domina al hombre (Bruselas, 21 de junio de 1827).
- El conocimiento exacto que tengo de América, me dice que un Washington o un Franklin que se pusiese a la cabeza de nuestros gobiernos, no tendría mejor suceso que el de los demás hombres que han mandado, es decir, desacreditarse empeorando el mal (Bruselas, 8 de mayo de 1830).
- El mejor gobierno no es el más liberal en sus principios sino aquel que hace la felicidad de los que obedecen empleando los medios adecuados a este fin (Grand Bourg, 26 de septiembre de 1846).
- La ambición es respectiva a la condición y posición en que se encuentran los hombres, y hay alcalde de lugar que no se cree inferior a un Jorge IV (Montevideo, 27 de abril de 1829).
- Siempre estaré pronto a hacer el último sacrificio por la libertad del país, pero en clase de simple particular y no más (Proclama a los Peruanos, 20 de septiembre de 1822).
- Protesto a nombre de la independencia de mi patria no admitir jamás mayor graduación que la que tengo, ni obtener empleo público, y el militar que poseo renunciarlo, en el momento en que los americanos no tengan enemigos (12 de diciembre de 1816).
Sobre la revolución y las guerras civiles
- Nada suministra una idea para conocer a los hombres como una revolución (Bruselas, 13 de febrero de 1827).
- Toda conmoción popular tiene tres tiempos difíciles. En los momentos antes de la ejecución se suele pecar por imprudencia, en el acto de la ejecución por debilidad, y en los momentos posteriores por nimia o necia confianza (Santiago, 1 de enero de 1819).
- Todo cálculo en revolución es erróneo; los principios admitidos como axiomas son, por lo menos, reducidos a problemas […] al hombre justo no le queda otro recurso […] que proponerse por parte de su conducta «obrar bien»: la experiencia me ha demostrado que ésta es el ancla de esperanza en las tempestades políticas (Bruselas, 1 de enero de 1825).
- En las guerras civiles el sistema de reputar enemigo al que no es de la misma opinión, es la ley suprema (París, 26 de diciembre de 1835).
- Las consecuencias más frecuentes de la anarquía son las de producir un tirano (Montevideo, abril de 1829).
- Cuando uno considera que tanta sangre y sacrificios no han sido empleados sino para perpetuar el desorden y la anarquía, se llena el alma del más cruel desconsuelo (París, 20 de marzo de 1831).
- Cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón (Mendoza, 13 de marzo de 1819).
- Estoy convencido que cuando los hombres no quieren obedecer la ley, no hay otro arbitrio que el de la fuerza (17 de diciembre de 1835).
Sobre la justicia, la ley y las instituciones
- Al hombre honrado no le es permitido ser indiferente al sentimiento de la justicia (Pisco, 14 de octubre de 1820).
- La seguridad individual del ciudadano y la de su propiedad deben constituir una de las bases de todo buen gobierno (Lima, 7 de agosto de 1821).
- Las cárceles no son un castigo sino el depósito que asegura al que deba recibirlo (Mendoza, 25 de marzo de 1816).
- No en los hombres es donde debe esperarse el término de nuestros males: el mal está en las instituciones (Bruselas, 8 de marzo de 1830).
- Estoy firmemente convencido, que los males que afligen a los nuevos Estados de América no dependen tanto de sus habitantes como de las constituciones que los rigen (París, 13 de septiembre de 1833).
- El hombre bajo todo gobierno será el mismo, es decir, con las mismas pasiones y debilidades (Grand-Bourg, 26 de septiembre de 1846).
- No soy de los que creen que es necesario dar azotes para gobernar (Grand Bourg, 30 de agosto de 1842).
Sobre la educación y las letras
- Primero es ser que obrar. Las armas nos dan por ahora la existencia. Asegurada ésta por los esfuerzos militares, podremos entonces dedicarnos al interesante cultivo de las letras (Mendoza, 30 de diciembre de 1815).
- La ilustración y fomento de las letras son las llaves maestras que abren las puertas de la abundancia y hacen felices a los pueblos (Mendoza, 17 de marzo de 1817).
- La biblioteca destinada a la ilustración universal es más poderosa que nuestros ejércitos para sostener la Independencia (Lima, 18 de septiembre de 1822).
- Para defender la Libertad se necesitan ciudadanos, no de café, sino de instrucción y elevación moral (Carta al general Guido, 6 de enero de 1827).
Sobre la calumnia, la crítica y los enemigos
- Mi corazón se va encalleciendo a los tiros de la maledicencia […] me he aferrado con aquella sabia máxima de Epicteto: «si uno dice mal de ti y que es verdad, corrígete; si son mentiras, ríete» (Mendoza, 24 de febrero de 1816).
- La calumnia, como todos los crímenes, no es sino obra de la ignorancia y del discernimiento pervertido (Valparaíso, 22 de julio de 1820).
- Es necesario tener toda la filosofía de un Séneca, o la impudicia de un malvado para ser indiferente a la calumnia (Montevideo, 27 de abril de 1829).
- He mirado a mis enemigos con indiferencia o desprecio, mas me ha sido imposible tener igual filosofía con los que he conceptuado ser mis amigos (28 de agosto de 1827).
- Mi mejor amigo es el que enmienda mis errores o reprueba mis desaciertos (Lima, 9 de agosto de 1821).
- Si no hay arbitrio de olvidar las injurias, porque este acto pende de mi memoria, a lo menos he aprendido a perdonarlas, porque este acto depende de mi corazón (Montevideo, 27 de abril de 1829).
- Las revoluciones abren un campo inmenso a la maledicencia, y sus principales tiros se dirigen principalmente contra los hombres que tienen la desgracia de mandar (Rancagua, 16 de marzo de 1820).
- Para un hombre de virtud, he encontrado dos mil malvados (Bruselas, 18 de diciembre de 1827).
- De los tres tercios de habitantes de que se compone el mundo, dos y medio son necios y el resto pícaros, con muy poca excepción de hombres de bien (Bruselas, 18 de diciembre de 1827).
Sobre la conciencia y la virtud personal
- La conciencia es el mejor y más imparcial juez que tiene el hombre de bien, pero no para depositar una confianza que nos pueda ser funesta (18 de diciembre de 1827).
- No hay juez más parcial que el amor propio (Mendoza, 7 de octubre de 1818).
- El camino más seguro de llegar a la cabeza es empezar por el corazón (Santiago, 1 de enero de 1819).
- La reputación del generoso puede comprarse muy barato; porque no consiste en gastar sin ton ni son sino en gastar con propiedad (Santiago, 1 de enero de 1819).
- Mis necesidades están más que suficientemente atendidas con la mitad del sueldo que gozo (Mendoza, 22 de noviembre de 1815).
- En muchas cosas, la dicha no es un bien real, sino imaginario (Grand-Bourg, 30 de agosto de 1842).
- No hay bien cumplido en esta vida (Lima, 23 de septiembre de 1821).
Sobre la vejez y el retiro
- Mi juventud fue sacrificada al servicio de los españoles, mi edad media al de mi patria, creo que tengo derecho de disponer de mi vejez (Lima, 25 de agosto de 1822).
- Buscaré en el retiro el seno de la paz, y en cada día que abrace a un viejo soldado del Ejército Libertador, recibiré la más dulce recompensa de todos mis trabajos (Proclama al Ejército Libertador, Lima, 24 de agosto de 1821).
- En medio de una vida absolutamente aislada, gozo de una tranquilidad que doce años de revolución me hacían desear (Grand-Bourg, 13 de julio de 1837).
- No esperemos recompensa de nuestras fatigas y desvelos, y sí sólo enemigos: cuando no existamos, nos harán justicia (Carta a O’Higgins, 31 de diciembre de 1821).
Sobre el pueblo, la opinión y la política americana
- El pueblo jamás se empieza a mover por raciocinio sino por hechos (Santiago, 1 de enero de 1819).
- Los hombres no viven de ilusiones sino de hechos (París, 1 de febrero de 1833).
- Más ruido hacen diez hombres que gritan que cien mil que están callados (Boulogne-Sur-Mer, 11 de septiembre de 1848).
- Los hombres en general juzgan de lo pasado según su verdadera justicia, y de lo presente según sus intereses (Montevideo, 14 de abril de 1829).
- Los hombres distamos de opinión como de fisonomías, y mi conducta […] no pudo haber sido satisfactoria a todos (borrador autógrafo).
- El que se ahoga no repara en lo que se agarra (Montevideo, 5 de abril de 1829).
- La situación de este país es tal que al hombre que lo mande, no le queda otra alternativa que la de someterse a una facción o dejar de ser hombre público (Montevideo, 5 de abril de 1829).
- Os ruego que aprendáis a distinguir los que trabajan por vuestro bien, de los que meditan vuestra ruina: no os expongáis a que los hombres de bien os abandonen al consejo de los ambiciosos (Valparaíso, 22 de julio de 1820).
Sobre el ejército y la guerra
- Los soldados de la patria no conocen el lujo, sino la gloria (Proclama a los Habitantes de Lima).
- Para los hombres de coraje se han hecho las empresas (Mendoza, 12 de abril de 1816).
- ¿Y quién hace zapatos me dirá usted? Andemos con ojotas; más vale esto a que nos cuelguen, y peor que esto, perder el honor nacional (Mendoza, 12 de mayo de 1816).
- El objeto de la guerra es el de conservar y facilitar el aumento de la fortuna de todo hombre pacífico y honrado (Santiago, 13 de noviembre de 1818).
- El general San Martín jamás derramará la sangre de sus compatriotas, y sólo desenvainará la espada contra los enemigos de la independencia de Sud América (Valparaíso, 22 de julio de 1820).
- Soy enemigo de los tiranos, pero también lo soy de los malvados (Valparaíso, 22 de julio de 1820).
- Hombres que se abandonan a los excesos son indignos de ser libres (Valparaíso, 22 de julio de 1820).
(La compilación completa del Instituto suma 150 frases con cita archivística exacta; las anteriores son una selección temática representativa de las más citadas y relevantes para uso periodístico. El listado íntegro está disponible en el PDF oficial: «El Legado de San Martín», Instituto Nacional Sanmartiniano, 2008.)
3. Frases atribuidas SIN respaldo documental confirmado
El propio Instituto Nacional Sanmartiniano aclara que estas dos frases, muy difundidas en redes sociales, no figuran en ningún documento conocido del archivo sanmartiniano:
- «La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder.»
- «Robar es un delito, pero arruinar el país es traicionar a la Patria.»
Otras frases que circulan atribuidas a San Martín en portales de citas (por ejemplo «Al Norte y al Sur, al Este y al Oeste, el hombre serrucha, con delirante entusiasmo, la rama donde está sentado», citada por sitios como Akifrases con referencia al libro Ser como ellos) tampoco tienen respaldo en el archivo documental oficial y deben tratarse con la misma cautela periodística: no dar como certeras sin verificar la fuente primaria.
4. Nota de uso periodístico
Para notas o editoriales de Radio La Rioja, se recomienda:
- Citar siempre con fecha y destinatario/documento de origen (ej.: «en carta a Guido, 1827» o «en la proclama a los peruanos de 1820»), no solo «dijo San Martín».
- Evitar las dos frases sin respaldo documental salvo que se aclare expresamente que son de atribución dudosa.
- Para las Máximas a Mercedes, mencionar que el original de 1825 se conserva en el Museo Mitre.
Fuente primaria completa (PDF oficial): https://sanmartiniano.cultura.gob.ar/media/uploads/site-31/multimedia/PDFs/el-legado-de-san-martin.pdf



