Resistencia, Chaco, Argentina – La inesperada historia de Felipe Adamczuk, un niño argentino de apenas 2 años, conmovió al país después de que le diagnosticaran un cáncer avanzado mientras vacacionaba junto a su familia en Brasil.
La odisea comenzó el 24 de enero de 2026, cuando Felipe viajó desde Resistencia, provincia del Chaco, con su padre, Iván Nicolás Adamczuk, y su hermano mayor rumbo a Florianópolis para visitar a la abuela materna. Poco después del inicio del viaje, el pequeño empezó a mostrar síntomas preocupantes como irritabilidad, falta de apetito, cansancio y rechazo a la comida, señales que inicialmente fueron atribuidas al estrés del traslado.
A medida que los malestares persistían, la familia lo llevó a consulta médica en Brasil, donde tras una serie de estudios de alta complejidad en el Hospital Infantil Joana de Gusmão se confirmó lo que nadie esperaba: Felipe padecía un neuroblastoma, un cáncer del sistema nervioso con múltiples tumores y con posible metástasis.
Ante la gravedad del cuadro, las autoridades sanitarias y la comunidad se movilizaron para organizar un traslado sanitario de emergencia que permitiera que el niño recibiera atención especializada en la Argentina. Gracias a la gestión conjunta de las provincias de Chaco y Corrientes y el apoyo institucional, Felipe fue trasladado en un avión sanitario hasta Buenos Aires, donde ingresó al prestigioso Hospital Garrahan para iniciar su tratamiento oncológico.
Desde su llegada, la familia ha compartido su agradecimiento por el apoyo y la solidaridad de la comunidad, y ha pedido continuar con oraciones y acompañamiento emocional mientras enfrentan lo que se prevé como un tratamiento prolongado, estimado en al menos 12 meses.
La madre de Felipe, María de los Ángeles Solís, relató emotivamente cómo ha sido volver a la Argentina y estar junto a su hijo en este momento tan desafiante. La familia incluso planea mudarse a Buenos Aires para poder acompañar día a día al pequeño durante su proceso de recuperación.
El caso de Felipe no solo muestra la fragilidad de la salud infantil, sino también la importancia de la solidaridad comunitaria, la rapidez de los sistemas de salud y el impacto del apoyo social y familiar en momentos de crisis.
Desde que Felipe Adamczuk, un niño argentino de 2 años oriundo de Resistencia, Chaco, fuera diagnosticado con un cáncer avanzado durante unas vacaciones familiares en Florianópolis, Brasil, su caso ha generado una fuerte respuesta social, institucional y médica tanto en Brasil como en Argentina.
Descubrimiento del diagnóstico
El cuadro clínico de Felipe comenzó a manifestarse el 24 de enero de 2026, cuando empezó a sentirse mal tras llegar junto a su papá, Iván Nicolás Adamczuk, y su hermano mayor a visitar a la abuela en Brasil. Los primeros síntomas incluían irritabilidad, falta de apetito, decaimiento y cansancio, signos que inicialmente fueron atribuidos al estrés del viaje.
Tras ser atendido en una Unidad de Pronta Atención (UPA) y luego en el Hospital Infantil Joana de Gusmão en Florianópolis, se detectaron hallazgos preocupantes como una “mancha negra” en el tórax. Estudios más complejos y biopsias confirmaron que Felipe padecía neuroblastoma, un tipo de cáncer que afecta el sistema nervioso y es más frecuente en niños menores de cinco años. La enfermedad ya se encontraba en una etapa avanzada con presencia de metástasis en varias zonas del cuerpo.
Traslado sanitario y apoyo institucional
Debido a la complejidad de su situación, se coordinó un traslado sanitario de emergencia en avión desde Florianópolis hasta Buenos Aires, Argentina, para que Felipe pudiera recibir tratamiento de alta complejidad en el Hospital Garrahan, centro de referencia nacional en oncología pediátrica. Este operativo fue posible gracias a la articulación entre los gobiernos de las provincias del Chaco y Corrientes, el INSSSEP y las autoridades sanitarias argentinas.
El niño llegó en condiciones estables acompañado por su madre, María de los Ángeles Solís, y su abuela materna, y fue inmediatamente ingresado en el Garrahan para comenzar con quimioterapia y demás tratamientos oncológicos necesarios.
Palabras de su madre y próxima etapa
Desde Buenos Aires, la madre de Felipe publicó mensajes en redes sociales en los que mostró su profundo agradecimiento por el apoyo recibido y detalló cómo será la siguiente etapa del tratamiento. Solís confirmó que el plan médico contempla al menos 12 meses de tratamientos intensivos, aunque aclaró que la duración exacta dependerá de la respuesta clínica del niño.
La familia decidió instalarse provisionalmente en Buenos Aires para estar junto a Felipe durante todo el proceso, suspender las colectas solidarias que habían iniciado y canalizar esa ayuda hacia otros niños en situaciones similares.
Solidaridad y esperanza
La historia de Felipe no sólo ha reunido apoyos emocionales y espirituales —como oraciones y mensajes desde distintas comunidades— sino también una respuesta institucional rápida que permitió que el pequeño recibiera atención especializada en uno de los centros hospitalarios más avanzados de la región.
Su caso sigue siendo acompañado por familiares, autoridades y ciudadanos que esperan ver avances en su tratamiento y una recuperación que, aunque desafiante, está llena de esperanza y solidaridad.
