El caso de Noelia, una joven española de 25 años que quedó parapléjica tras un intento de suicidio posterior a una agresión sexual, culmina este jueves con la aplicación de la eutanasia, luego de una prolongada disputa judicial impulsada por su familia para frenar el procedimiento. La decisión fue ratificada tras el rechazo del último recurso presentado ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, lo que dejó firme la autorización concedida por el sistema sanitario.
La historia se remonta a 2022, cuando la joven fue víctima de una violación grupal. Tras el trauma, se arrojó desde un quinto piso en un intento de quitarse la vida, lo que le provocó una paraplejia irreversible y un cuadro clínico de dependencia severa con sufrimiento crónico. Ante esta situación, solicitó acogerse a la ley de eutanasia vigente en España, petición que fue aprobada por unanimidad por la comisión médica correspondiente al considerar que cumplía con los requisitos legales.
El padre de la joven, con el apoyo de organizaciones contrarias a la eutanasia, inició una ofensiva judicial para impedir la práctica, alegando que su hija no estaba en condiciones de decidir. Sin embargo, tanto los tribunales españoles como instancias europeas desestimaron los planteos y ratificaron la legalidad del proceso.
En declaraciones públicas recientes, la joven reafirmó su decisión de poner fin a su vida asistida, argumentando que busca “irse en paz y dejar de sufrir”. Mientras tanto, su madre manifestó su desacuerdo con la eutanasia, aunque confirmó que acompañará a su hija durante el procedimiento.
Con el fallo definitivo, el caso —que reavivó el debate sobre el derecho a morir dignamente en España— queda sin obstáculos legales y se concreta tras más de dos años de controversia judicial, médica y familiar.
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