El 10 de agosto de 1946, el Gobierno de Juan Domingo Perón promulgó la Ley 12.831, que establecía el 12 de agosto como feriado nacional en conmemoración de la Reconquista y Defensa de Buenos Aires. La fecha recordaba las victorias frente a las invasiones británicas de 1806 y 1807, pero fue eliminada del calendario apenas una década después.

Hay fechas que alguna vez ocuparon un lugar central en la vida pública argentina y que, con el paso del tiempo, prácticamente desaparecieron de la memoria colectiva. El 12 de agosto es una de ellas.
El 10 de agosto de 1946, cuando Juan Domingo Perón llevaba poco más de dos meses en la Presidencia, el Poder Ejecutivo promulgó la Ley 12.831, cuyo primer artículo establecía como feriado nacional el 12 de agosto, “en conmemoración de las gloriosas jornadas de la Reconquista y Defensa”.
La norma había sido aprobada por el Congreso el 9 de agosto y quedó registrada como Ley 12.831 al día siguiente.
La fecha elegida conmemoraba un acontecimiento ocurrido 140 años antes. El 12 de agosto de 1806, Buenos Aires fue reconquistada luego de la primera invasión inglesa al Río de la Plata.
Unos 1.500 soldados británicos, comandados por William Carr Beresford, habían desembarcado y ocupado la capital del Virreinato del Río de la Plata. Durante aproximadamente 48 días, la bandera británica permaneció en el Fuerte de Buenos Aires.
La respuesta fue organizada por Santiago de Liniers, con la participación de figuras como Martín de Álzaga y Juan Martín de Pueyrredón, además de numerosos habitantes de la ciudad que se incorporaron a la resistencia. Finalmente, las fuerzas invasoras fueron derrotadas y obligadas a rendirse.
Aquella victoria tuvo consecuencias que fueron mucho más allá de la expulsión de un ejército extranjero. La resistencia favoreció la creación y organización de milicias locales, aumentó el protagonismo político y militar de los habitantes del Río de la Plata y se convirtió en uno de los antecedentes del proceso que desembocaría pocos años después en la Revolución de Mayo de 1810.
La segunda invasión y la “Defensa”
La historia no terminó allí.
En 1807, los británicos intentaron nuevamente apoderarse de Buenos Aires. Entre el 5 y el 7 de julio, las fuerzas invasoras se enfrentaron con las tropas y milicias locales y fueron nuevamente derrotadas.
Por eso la Ley 12.831 no se refería solamente a la “Reconquista”, sino también a la “Defensa”. El feriado pretendía reunir en una misma conmemoración las dos grandes victorias obtenidas por los habitantes del Río de la Plata frente a las invasiones británicas.
Una curiosidad: la ley se promulgó, pero se publicó más de un mes después
Existe, además, un detalle administrativo que vuelve todavía más particular la historia.
Aunque la ley fue promulgada el 10 de agosto de 1946, apenas dos días antes de la fecha que establecía como feriado, su publicación en el Boletín Oficial recién se produjo el 18 de septiembre de ese año.
Por eso, históricamente resulta más preciso decir que el 10 de agosto Perón promulgó la norma que incorporaba el 12 de agosto al calendario nacional, pero no afirmar sin matices que los argentinos tuvieron inmediatamente un nuevo feriado dos días después.
Con el tiempo, sin embargo, el Día de la Reconquista quedó incorporado al régimen de conmemoraciones nacionales.
El feriado que desapareció después de 1955
La permanencia de la fecha en el calendario sería relativamente breve.
Tras el derrocamiento de Perón en 1955, el gobierno provisional encabezado inicialmente por Eduardo Lonardi reorganizó el régimen de feriados nacionales mediante el Decreto 554 y dejó fuera al 12 de agosto.
En febrero de 1956, el Decreto-Ley 2.446 volvió a establecer oficialmente la nómina de feriados nacionales y días no laborables. Nuevamente, el aniversario de la Reconquista quedó excluido.
Así desapareció del calendario una jornada que durante algunos años había tenido rango de feriado nacional.
Una fecha que quedó en el olvido
Hoy, el 12 de agosto transcurre prácticamente inadvertido para millones de argentinos. Sin embargo, detrás de esa fecha existe una historia decisiva: una Buenos Aires ocupada por tropas británicas, vecinos transformados en combatientes, una ciudad reconquistada, dos invasiones derrotadas y una sociedad que comenzó a adquirir un protagonismo político y militar que sería fundamental para el proceso independentista.
Ciento cuarenta años después de aquellos acontecimientos, una ley impulsada durante el primer gobierno de Perón convirtió aquella victoria en feriado nacional.
El 12 de agosto terminó desapareciendo del calendario oficial, pero la historia que conmemora permanece.
Es, en definitiva, uno de esos pequeños tesoros olvidados de la legislación argentina que permiten descubrir que hasta un feriado puede contar una parte de la historia política de un país.
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