jueves, octubre 15, 2026
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Duelo amoroso: una especialista advierte que «el tiempo no lo cura todo» y propone estrategias para atravesar una ruptura

La psicóloga y tanatóloga Eva Latapí explicó que el dolor tras una separación no se evita, pero puede transitarse de manera consciente. Recomendó el «contacto cero», la autocompasión y no saltar de una relación a otra sin elaborar la pérdida.

La psicóloga y tanatóloga Eva Latapí, especialista en duelo y terapia de pareja, sostuvo que el paso del tiempo no alcanza para superar una ruptura amorosa y que quienes la atraviesan deben hacer su propia parte. «El tiempo hace su parte, pero nosotras y nosotros también hacemos nuestra parte», planteó durante una charla en la que respondió consultas de psicólogos y asistentes.

Prepararse para el «invierno»

La profesional comparó el duelo con un invierno para el que, como el oso que prepara su cueva, conviene estar preparado. Recomendó hablar con claridad desde el principio, ordenar la logística de la separación y, en lo posible, tener una conversación de cierre, aunque advirtió que la otra persona siempre se quedará con dudas.

Su herramienta central es el contacto cero: evitar llamadas, mensajes, y también revisar redes sociales o averiguar qué hace la expareja. Explicó que el cerebro atraviesa algo similar a un síndrome de abstinencia, porque la pareja era una fuente de dopamina, oxitocina y serotonina. Reconoció que a veces el contacto es inevitable, por trabajo, hijos o razones económicas.

El duelo asimétrico

Cuando una de las partes decide terminar y la otra no lo esperaba, se produce lo que denominó «duelo asimétrico». Quien no vio venir la ruptura suele entrar en shock y negación, y corre el riesgo de pensar que «no es suficiente» o que «es abandonable». La especialista pidió no dejar que eso marque la identidad, ya que la decisión de irse es responsabilidad de la otra persona.

Para frenar los pensamientos dolorosos propuso el método de «escoger de nuevo», de Gaby Braunstein: identificar el pensamiento como tal, perdonarse por tenerlo y elegir otro, orientando la atención hacia uno mismo y visualizándose «libre de este dolor».

Olas, no etapas

Eva explicó que el duelo no es lineal y lo comparó con olas. Repasó las etapas de Elisabeth Kübler-Ross (negación, regateo, enojo, tristeza, aceptación) y el sentido que añadió David Kessler. Señaló que en su práctica distingue dos fases: sobrevivir y transformarse. Cuestionó, además, que un duelo «bien elaborado» dure un año: «es personal, único, individual».

Infidelidad y volver con la expareja

Sobre la infidelidad, afirmó que la pareja puede reconstruirse, pero no volviendo a la relación anterior, sino armando una nueva, con trabajo de ambas partes, fin de la relación paralela y acompañamiento de un especialista. Advirtió que la «deuda emocional» es impagable y que el perdón y la confianza empiezan con una decisión.

Respecto de retomar un vínculo, dijo que no está «peleada» con esa posibilidad, pero que hacerlo sin haber transitado el duelo suele repetir el desenlace. Alertó sobre los ciclos de cortar y volver, que pueden volverse adictivos por la combinación de cortisol y dopamina.

Autocompasión y relaciones sanas

Para «soltar», planteó dos pilares: aceptar las cosas como son y confiar. Destacó la autocompasión, basada en hablarse con amabilidad, reconocer la «humanidad compartida» (todos atravesamos pérdidas) y mirar la realidad con atención plena. Para construir relaciones sanas, recomendó cultivar otras áreas de la vida (amistades, familia, propósito, hobbies), evitar tanto la codependencia como la hiperindependencia y apostar por la interdependencia.

También desmitificó ideas románticas: que la pareja «completa», que existe un único amor predestinado o que la persona amada es una propiedad. «El acto de amor más bonito es dejar a la persona ser», afirmó.

Cómo acompañar a quien sufre

A quienes quieren ayudar a alguien en duelo les aconsejó acompañar sin juzgar ni intentar «quitar el dolor»: escuchar, preguntar qué necesita y recordar que «no estar en dolor es un privilegio».

Al cierre, invitó a confiar en que «al final de este proceso» espera «una versión más fuerte, más consciente, más sabia y más sana».


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