El historiador y divulgador Felipe Pigna se refirió a la reciente decisión del Gobierno de trasladar el sable corvo del general José de San Martín desde el Museo Histórico Nacional al Regimiento de Granaderos a Caballo, y sostuvo que la medida “no tiene mucha vuelta” desde el punto de vista histórico y jurídico.
En una entrevista radial, Pigna recordó que la donación del sable realizada por Manuela Rosas fue “clarísima” y estuvo dirigida específicamente al Museo Histórico. “Es una carta muy linda donde, superando diferencias políticas, Manuela le dona no solamente el sable, sino otros objetos para su museo. Es claramente una donación al museo, no hay ninguna duda de esto”, afirmó.
La historia del sable y los antecedentes de su custodia
El historiador repasó los distintos traslados que tuvo el arma a lo largo del siglo XX. Señaló que el sable estuvo inicialmente en el antiguo Museo Histórico —primero en el Jardín Botánico y luego en Parque Lezama— y que en la década de 1960 fue robado en dos oportunidades por sectores de la Juventud Peronista, en acciones de fuerte carga política.
Posteriormente, durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, el sable fue trasladado a los Granaderos bajo el argumento de garantizar su seguridad. Sin embargo, Pigna subrayó que en 2015 se cumplió finalmente la disposición testamentaria original al inaugurarse la “Sala de los Sables” en el Museo Histórico Nacional, donde compartía espacio con el sable de Güemes y otras piezas relevantes.
“Allí estaba perfectamente custodiado, incluso por los propios Granaderos. No es cierto que estuviera en riesgo”, remarcó.
“Una hipótesis disparatada”
Consultado sobre versiones que planteaban un eventual riesgo ante posibles manifestaciones masivas en las inmediaciones del museo, Pigna fue tajante: “Es una hipótesis absolutamente disparatada. Era otro contexto político en los años 60. No tiene nada que ver con la realidad actual”.
Para el historiador, detrás del debate sobre la custodia subyace una discusión más profunda sobre el uso político del pasado y la apropiación simbólica de la figura de San Martín. En ese sentido, recordó que el sable ha sido históricamente un objeto cargado de significado en disputas ideológicas.
San Martín, los Granaderos y la tradición democrática
Pigna también aportó una reflexión sobre el Regimiento de Granaderos a Caballo, cuerpo fundado por el propio San Martín. Destacó que, a lo largo de la historia argentina, el regimiento cumplió su función institucional de custodia presidencial incluso en contextos de golpes de Estado.
“Es un cuerpo muy interesante. Ha defendido a presidentes constitucionales en momentos críticos. Cumplió el rol que le fue asignado”, explicó, aunque aclaró que eso no invalida el debate sobre el lugar que corresponde al sable según la voluntad de su donante.
Alfonsín y la memoria democrática
En la misma entrevista, Pigna fue consultado sobre la figura de Raúl Alfonsín y su legado en la restauración democrática. Lo definió como “un gran presidente” que asumió en un contexto extremadamente adverso: “Le tocó reconstruir la democracia con un país destrozado, endeudado y con una guerra perdida”.
El historiador señaló que la represión ilegal de la dictadura complicó la posibilidad de una respuesta jurídica clara frente a los crímenes de la guerrilla, aunque sostuvo que esos delitos también debieron ser sancionados. “De ninguna manera se borran los crímenes de la guerrilla, que debieron ser oportunamente castigados”, afirmó, marcando la necesidad de una mirada histórica integral.

