El futuro llegó
Se fue en silencio el hombre,
pero quedó encendida la canción.
En alguna esquina del tiempo
todavía resuena Jijiji,
como un corazón desbocado
saltando en el pogo más grande del mundo.
Quedan los Juguetes Perdidos
de una generación que aprendió a crecer
entre derrotas y esperanzas,
entre la furia de los días
y la ternura de los sueños.
Quedan también los Vencedores Vencidos,
los que siguieron caminando
aunque el camino estuviera lleno de sombras,
los que encontraron en una letra
un refugio contra el olvido.
Y cuando la noche se vuelve espesa,
aparece Un Ángel para tu Soledad,
para recordarnos que la poesía
puede abrazar incluso a los derrotados.
Fuiste El Pibe de los Astilleros,
el cronista de los márgenes,
el que vio cómo Nuestro Amo Juega al Esclavo
mientras el mundo vendía espejos rotos
y promesas de cartón.
Cantaste para la Bestia Pop,
para los rebeldes sin uniforme,
para quienes aprendieron que
Todo un Palo puede ser la vida
cuando se vive sin bajar la mirada.
Nos enseñaste que La Hija del Fletero
también podía ser una historia universal,
que el amor y la calle
merecían la misma dignidad poética.
Y mientras algunos buscaban certezas,
vos dejabas preguntas.
Porque Queso Ruso nunca fue solamente una canción,
como tampoco lo fue Motorpsico,
ese motor encendido en la cabeza
de millones que encontraron identidad
en tus palabras.
Hoy el escenario está vacío.
Ya no veremos al hombre de lentes oscuros
entrar despacio bajo las luces,
pero sigue sonando Rock para los Dientes,
sigue rugiendo Ñam Fri Frufi Fali Fru,
sigue latiendo cada verso
en la memoria colectiva.
Porque hay artistas que mueren.
Y hay otros que se transforman en paisaje.
Por eso, Indio,
aunque duela tu partida,
sabemos que no habrá despedida definitiva.
Porque mientras alguien cante tus canciones,
mientras una guitarra rasguee tus acordes,
mientras un pibe descubra por primera vez
que El Futuro Ya Llegó,
seguirás caminando entre nosotros.
Como un ángel.
Como un compañero.
Como un mito.
Como el poeta que convirtió el rock argentino
en una forma de resistencia.
Y que ahora descansa, para siempre,
en la inmortalidad de sus canciones.

