Miguel Ángel Pichetto realizó una serie de definiciones contundentes sobre la situación política, institucional y económica del país, en las que expresó fuertes críticas al Gobierno nacional, alertó sobre el debilitamiento del Congreso y reivindicó la centralidad de la política como herramienta de construcción democrática.
En sus declaraciones, Pichetto sostuvo que el actual oficialismo mantiene una visión “antipolítica” que erosiona el funcionamiento del sistema republicano. En ese marco, advirtió que el desprecio por el Congreso no solo afecta la calidad institucional, sino que también debilita la gobernabilidad: “No se puede gobernar sin el Parlamento ni en contra de la política”, afirmó.
El dirigente remarcó que el Poder Legislativo no puede ser reducido a un obstáculo y defendió su rol como ámbito natural de debate y construcción de consensos. Según señaló, los intentos de imponer decisiones sin negociación ni diálogo “terminan fracasando” y generan mayor inestabilidad.
Críticas al enfoque económico y social
Pichetto también se refirió al rumbo económico del Gobierno, al que calificó de rígido y desconectado de la realidad social. En sus palabras, alertó que el ajuste permanente sin una estrategia de desarrollo “impacta de lleno en la clase media y en los sectores más vulnerables”, y advirtió que el deterioro social puede tener consecuencias políticas de largo plazo.
Asimismo, expresó preocupación por la falta de un plan productivo integral y cuestionó la idea de que el mercado, por sí solo, pueda resolver los problemas estructurales del país. Para Pichetto, el Estado debe cumplir un rol activo en la articulación del desarrollo, sin caer en extremos ideológicos.
Advertencia institucional y llamado al diálogo
En otro tramo de sus declaraciones, el exsenador puso el foco en la relación del Poder Ejecutivo con la Justicia y con los gobernadores. Señaló que la confrontación permanente debilita el federalismo y dificulta la gestión cotidiana, especialmente en un contexto de crisis económica.
Pichetto subrayó que la Argentina necesita recuperar una cultura de acuerdos básicos y advirtió que la descalificación sistemática del adversario político “no construye poder ni soluciones”. En ese sentido, hizo un llamado a recomponer el diálogo político y a respetar las reglas del sistema democrático.
Defensa de la experiencia política
Finalmente, Pichetto defendió el valor de la experiencia y de la dirigencia política tradicional. Rechazó la idea de que la política sea un problema en sí mismo y sostuvo que “los países se construyen con instituciones fuertes, dirigentes preparados y capacidad de negociación”, no con slogans ni enfrentamientos permanentes.
