La provincia de La Rioja ya transita los días previos a una de sus celebraciones religiosas y culturales más significativas: las fiestas patronales en honor a San Nicolás de Bari y el tradicional Tinkunaco Riojano, un rito que año tras año renueva el mensaje de paz, reconciliación y esperanza entre los pueblos.
En una entrevista radial, el padre Pablo Delgado explicó que las actividades comenzaron el pasado 22 de diciembre con la novena en honor al santo patrono, un tiempo de preparación espiritual marcado por numerosas peregrinaciones y celebraciones litúrgicas. “Vamos preparando el camino y el corazón para celebrar un nuevo Tinkunaco, un nuevo encuentro de Dios con su pueblo”, expresó el sacerdote, destacando también la reciente clausura del Año Santo de la Esperanza.
El padre Delgado subrayó que el Tinkunaco no es solo una tradición histórica, sino un rito vivo que conserva su esencia desde aquel acontecimiento fundacional de 1593, cuando dos pueblos enfrentados encontraron en Jesucristo el don de la paz. “No se trata solo del perdón, sino de la reconciliación. Año a año renovamos como pueblo creyente la convicción de que la paz es posible”, afirmó.
En un contexto social complejo, el sacerdote remarcó el rol de la Iglesia como testigo de esperanza, anunciando una fe concreta y activa. “No es una esperanza resignada ni ilusoria, sino la esperanza en Jesucristo. Incluso en medio de las dificultades, estamos llamados a ser constructores de una sociedad mejor”, señaló, mencionando el saludo de la paz durante el Tinkunaco como un signo claro de ese compromiso colectivo.
Las celebraciones centrales continuarán el 1 de enero, con misas desde las primeras horas de la mañana en el santuario, confesiones y eucaristías durante toda la jornada. El padre Delgado recordó que la mejor manera de honrar a San Nicolás es a través de los sacramentos y la participación en la misa.
Ese mismo día tendrá lugar la tradicional procesión de San Nicolás, que recorrerá el trayecto habitual desde la Plaza 25 de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, por las calles San Nicolás de Bari y Pelagio B. Luna, para regresar luego a la catedral. Además, se destacó la importancia de la visita pastoral de la imagen del santo a distintas localidades de la provincia, una tradición que refuerza la devoción y la cercanía con los fieles del interior.
Con una profunda carga simbólica y espiritual, el Tinkunaco vuelve a convocar a la comunidad riojana en torno a valores esenciales como la paz, la fe y la esperanza, reafirmando una identidad que se renueva cada año.

