La tasa de nacidos vivos de madres de entre 10 y 19 años pasó de 33,9 por cada 1.000 mujeres en 2013 a 7,8 en 2024, según datos de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud.
En el Día Mundial de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia, que se conmemora cada 26 de septiembre, la Dirección General de Salud Perinatal, Niñez y Adolescencia destacó la reducción de los nacimientos de madres adolescentes en La Rioja y reafirmó la necesidad de continuar con las políticas de prevención y cuidado.
Según datos de la Dirección de Estadísticas e Información en Salud (DEIS), la tasa de nacidos vivos de madres de entre 10 y 19 años pasó de 33,9 por cada 1.000 mujeres en 2013 a 7,8 por cada 1.000 en 2024. “Los datos muestran que las estrategias de prevención pueden generar cambios concretos cuando existen políticas públicas sostenidas y articuladas. Pero la disminución de los indicadores no significa que el desafío esté resuelto. Detrás de cada número hay una adolescente, una historia y un contexto que debemos poder acompañar”, señaló Viviana Stirnemann, coordinadora de Adolescencias de la Dirección General de Salud Perinatal, Niñez y Adolescencia.
Prevenir es garantizar acceso y derechos
Desde el área explicaron que prevenir el embarazo no intencional en la adolescencia requiere información y acceso a métodos anticonceptivos, pero también servicios de salud oportunos y confidenciales, Educación Sexual Integral (ESI), espacios de escucha y conocimiento de los derechos. “Prevenir empieza mucho antes de un embarazo: cuando una adolescente encuentra un servicio de salud accesible y confidencial, cuando puede recibir consejería y acceder a métodos anticonceptivos, cuando tiene Educación Sexual Integral en la escuela y cuando existen adultos y redes que pueden escucharla y acompañarla sin prejuicios”, expresó Stirnemann.
La coordinadora destacó la importancia del trabajo conjunto entre salud, educación, los organismos de protección de derechos, las familias y las organizaciones de la comunidad. En particular, señaló que los embarazos en edades tempranas exigen prestar atención al contexto de cada niña o adolescente: “Tenemos que ampliar la mirada y preguntarnos qué está ocurriendo alrededor de esa niña o adolescente, si existen situaciones de violencia, si pudo acceder a los servicios que necesitaba y qué redes de protección están disponibles. La respuesta debe ser integral y articulada”.
Acompañar los proyectos de vida
Stirnemann sostuvo que la prevención también supone generar condiciones para que las adolescencias puedan permanecer en la escuela, cuidar su salud física y mental, construir vínculos protectores y desarrollar sus proyectos de vida. “Hablar de prevención es también hablar de oportunidades. Queremos que cada adolescente pueda tomar decisiones, construir autonomía, permanecer en la escuela, desarrollar vínculos protectores y proyectar su futuro. La salud integral forma parte de ese proyecto de vida”, afirmó.
Finalmente, llamó a renovar el compromiso colectivo con las adolescencias: “Este 26 de septiembre es una oportunidad para renovar la responsabilidad colectiva: hacer que los sistemas sean más accesibles, fortalecer la ESI, garantizar el acceso oportuno a la salud y a la protección de derechos y acompañar las trayectorias de las adolescencias”.



