
La Rioja — El secretario general de la Asociación de Profesionales de la Salud de La Rioja (Aproslar), Dr. José Rigacci, brindó detalles sobre la reciente reunión mantenida entre los gremios del sector y las autoridades del Ministerio de Salud provincial. Durante el encuentro, el sindicato planteó una serie de urgencias salariales y laborales que afectan profundamente al personal sanitario local.
Reclamos centrales: aumentos, guardias y precarización
Rigacci calificó como «lacerante» la situación del personal precarizado en la provincia, mencionando casos críticos como el de los becarios municipales en el interior, cuyos ingresos apenas alcanzan los $150.000 mensuales. Aunque el gremio reconoció la intención del Ejecutivo de avanzar hacia la regularización antes de que finalice la gestión del gobernador Ricardo Quintela, advirtieron que «la urgencia de los compañeros es ahora».
En cuanto a los incrementos, el dirigente señaló que las respuestas oficiales sobre las fechas de aplicación han sido «difusas»:
- Aumento salarial: Desde el gremio exigen que se concrete un nuevo incremento antes de fin de año.
- Actualización de guardias: Reclaman que los valores de las guardias —congelados desde hace más de seis meses— se equiparen al último aumento salarial otorgado del 11%.
Ante la falta de precisiones temporales por parte de la cartera sanitaria, Rigacci advirtió que si no hay confirmaciones concretas para el mes de septiembre u octubre, el sector retomará las medidas de protesta la próxima semana. De hecho, el gremio indicó que ya existen asambleas en curso, como la desarrollada por trabajadores en el Hospital de la Mota (Chilecito), que debaten profundizar las acciones gremiales.
Multiocupación y éxodo de profesionales
Consultado sobre la situación de los médicos y trabajadores sanitarios ante la diferencia de ingresos con otras regiones, Rigacci explicó que el fenómeno predominante es la multiocupación: «Un médico sale de una guardia, se mete en una clínica y luego en un consultorio para poder sobrevivir».
Esta exigencia física e intelectual no solo desgasta al personal, sino que también impacta de forma directa en la calidad de atención de la salud pública local, profundizando el riesgo de migración de profesionales hacia otras provincias o sectores privados en busca de estabilidad económica.



