La Justicia de Tucumán confirmó el sobreseimiento definitivo de los exfutbolistas de Vélez Sarsfield Sebastián Sosa, Braian Cufré, José Florentín y Abiel Osorio en la causa por abuso sexual agravado iniciada a partir de una denuncia presentada en marzo de 2024 por una joven periodista tucumana. La resolución fue adoptada por la jueza de Impugnación Patricia del Valle Carugatti, quien ratificó el fallo emitido en diciembre de 2025 por el juez Augusto José Paz Almonacid y rechazó los recursos presentados por la querella.
La magistrada concluyó que los elementos reunidos durante más de dos años de investigación no permitieron acreditar la existencia de un delito sexual y sostuvo que el encuentro mantenido entre la denunciante y los futbolistas fue consentido. En consecuencia, el tribunal confirmó que “el hecho existió, pero no constituye delito”, criterio que había sido establecido en la resolución de primera instancia.
Cómo comenzó el caso
La causa tuvo su origen el 7 de marzo de 2024, cuando una joven denunció haber sido víctima de una violación grupal ocurrida días antes en un hotel de San Miguel de Tucumán, donde se alojaba el plantel de Vélez tras disputar un encuentro frente a Atlético Tucumán. Según la acusación inicial, la mujer había concurrido al hotel tras intercambiar mensajes con uno de los jugadores y denunció haber sido abusada sexualmente por varios integrantes del plantel.
La denuncia generó una fuerte repercusión mediática y deportiva. Los cuatro futbolistas fueron imputados y quedaron sometidos a distintas restricciones judiciales mientras avanzaba la investigación. Durante los primeros meses del proceso se realizaron pericias médicas, psicológicas, análisis de teléfonos celulares, extracción de conversaciones, revisión de cámaras de seguridad y numerosas declaraciones testimoniales.
La investigación y las pruebas analizadas
A lo largo de la instrucción, la Justicia examinó una importante cantidad de evidencia digital y testimonial. Según los fallos judiciales, las pericias realizadas sobre teléfonos celulares, mensajes y otros elementos incorporados al expediente presentaron inconsistencias con la hipótesis acusatoria. Asimismo, los jueces consideraron que no existían pruebas físicas concluyentes que permitieran acreditar una relación sexual forzada.
Las resoluciones judiciales también señalaron que las cámaras de seguridad del hotel, los testimonios recolectados y otros elementos probatorios no permitieron demostrar la ausencia de consentimiento, requisito fundamental para sostener una acusación por abuso sexual.
El primer sobreseimiento
El 30 de diciembre de 2025, el juez Augusto José Paz Almonacid dictó el sobreseimiento de los futbolistas al considerar que la evidencia reunida no alcanzaba para sostener la imputación. En su resolución concluyó que las relaciones mantenidas habían sido consentidas y que no existían elementos suficientes para llevar el caso a juicio oral.
Sin embargo, la querella apeló la decisión y solicitó la revisión del fallo, además de cuestionar la validez de algunas pericias informáticas incorporadas a la causa.
La resolución definitiva
Finalmente, el Tribunal de Impugnación Penal del Centro Judicial Capital de Tucumán, a través de la jueza Patricia Carugatti, rechazó los planteos de la acusación y confirmó íntegramente el sobreseimiento. La magistrada sostuvo que no existían fundamentos para excluir las pruebas cuestionadas ni para reabrir la investigación.
Con esta decisión quedaron levantadas las medidas cautelares que aún pesaban sobre los exjugadores y la causa quedó cerrada en la jurisdicción provincial, aunque la denunciante todavía conserva la posibilidad de recurrir ante instancias superiores de la Justicia tucumana y eventualmente ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
Un caso que marcó al fútbol argentino
La causa se convirtió en uno de los expedientes judiciales de mayor repercusión en el ámbito deportivo argentino durante los últimos años. Desde la presentación de la denuncia, los futbolistas vieron afectadas sus carreras profesionales y atravesaron diversas medidas judiciales mientras se desarrollaba la investigación.
Tras más de dos años de trámite, la Justicia tucumana concluyó que no existían elementos suficientes para acreditar el delito denunciado y ratificó que los hechos investigados correspondieron a un encuentro sexual consentido, cerrando así uno de los casos más resonantes vinculados al fútbol argentino reciente.
