Sortean 10 ampollas con oro de 18 quilates extraído del río local
Se trata de “La Carolina”, un pueblo con apenas 300 habitantes y un rico pasado minero. En 2023 fue elegido como uno de los pueblos turísticos más lindos del mundo.
La Carolina, el pueblo situado sobre la base del Cerro Tomolasta, a 80 kilómetros de la capital de San Luis, realizó una novedosa campaña de promoción para atraer al turismo en las vacaciones de invierno: el sorteo de 10 ampollas con oro de 18 quilates extraído por pirquineros locales de los arroyos de esta región, conocida por su riqueza en minerales y su pasado minero.
De acuerdo con las autoridades municipales, desde el 18 de julio realizan 10 sorteos en total, uno por día. Es decir, las últimas ampollas con gramos de oro se entregarían hasta el 28 de este mes.
Pueden participar de esta gran promoción los turistas que el mismo día del sorteo hayan pagado el estacionamiento del programa denominado “Pueblo Peatonal”. Deberán conservar el ticket cuyo número será sorteado por las autoridades. El ganador es anunciado de manera presencial en la Oficina de Informes Turísticos.
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La secretaria de Turismo de La Carolina, Roxana Lucero Zavala, sostuvo que se trata de una iniciativa para tentar a los turistas a que se queden más días a descansar y disfrutar de sus paisajes y servicios, ya que cuantos más días se visite el pueblo, más chances hay de ganar.
El pueblo se encuentra a unos 841 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires. Se puede llegar al pueblo en vehículo particular o en servicio de transporte privado por la Ruta Provincial Nº 9, partiendo de San Luis capital.

El encanto turístico de La Carolina
En La Carolina viven aproximadamente 300 personas, según los últimos censos. El pueblo está situado en la base del Cerro Tomolasta, a 1.600 metros sobre el nivel del mar.
Para los viajeros que disfrutan de la tranquilidad y la naturaleza, es un lugar soñado: aire fresco y puro, casas de estilo colonial y rústico rodeadas de hermosos arroyos, callecitas empedradas y los cerros nevados como telón de fondo.
Las actividades mineras que se realizaron hace décadas en este lugar convierten este lugar en un sitio de gran relevancia histórica provincial. La historia del oro se remonta a la época colonial, cuando el vecino Tomás Lucero encontró oro en la zona y lo llevó a Córdoba para quilatarlo, lo que llevó a que las autoridades ordenaran estudiar el terreno. Hoy queda muy poco oro debido a que a mediados del siglo pasado los mineros y lavadores agotaron sus vetas y las bocaminas. Sin embargo, cuando el río crece, con su fuerza de arrastre suelen aparecer algunos restos del metal precioso que ilusionan a los lugareños.
“Actualmente consta de un tesoro de tranquilidad y paisajes hermosos que dan lugar a que el turista, como el habitante cotidiano, puedan disfrutar de experiencias únicas», indican desde el pueblo en su sitio online.
El pueblo atrae a grandes y chicos por sus opciones: expediciones al interior de las minas, visitas a la Iglesia de piedra, cabalgatas, recorridos por la gruta con pinturas rupestres y la histórica Casa de Juan Crisóstomo Lafinur, actualmente Museo de la Poesía Manuscrita, todo en conjunción con una gastronomía autóctona.
El senderismo y el avistaje de fauna y flora autóctonason otras de sus atracciones. Además de estar rodeado por las sierras sanluiseñas, el pueblo es recorrido en forma de cuña por dos cauces de agua, el río Amarillo y el río Las Invernadas, que se unen formando el río Grande.
Por todo esto y más, La Carolina es uno de los atractivos turísticos más importantes de la provincia y la región, especialmente desde 2023, tras haber obtenido el primer lugar en el concurso “Best Tourism Villages” de la Organización Mundial del Turismo (OMT), que reconoce a los pueblos turísticos más lindos del mundo.

Durante el proceso se seleccionaron 54 destinos de turismo rural de todo el mundo con activos culturales y naturales.
El evento pondera el compromiso de los pueblos con la preservación de los valores comunitarios y el compromiso claro con la innovación y la sostenibilidad en las dimensiones económicas, sociales y ambientales, según se explica en la página web de la OMT.
La distinción busca visibilizar experiencias y roles de la actividad turística en el desarrollo local desde sus dimensiones sociales, ambientales y económicas.
Las localidades deben tener baja densidad demográfica (hasta 15 mil habitantes), estar situados en un paisaje natural y/o cultural característico y compartir valores y estilos de vida propios de la región puestos en valor turístico.



