Resistencia, Chaco — La Bienal Internacional de Escultura del Chaco volvió a posicionar a la Argentina en el epicentro de las artes plásticas continentales, teniendo este año al reconocido escultor Néstor Vildoza como el único representante del país en el certamen internacional.

Vildoza, oriundo de Catamarca pero radicado en La Rioja desde hace cuatro décadas, fue seleccionado entre cientos de postulantes de todo el mundo mediante un estricto jurado evaluador. En esta edición, compite junto a otros nueve maestros escultores internacionales en la creación de obras en vivo al aire libre.
Un desafío en acero inoxidable
Con una vasta trayectoria que incluye múltiples participaciones en el evento y obras permanentes de mármol y madera en la capital chaqueña, Vildoza optó en esta oportunidad por explorar un nuevo material: el acero inoxidable.
Su obra, titulada «Pino Quebrado», nace de un largo proceso de bocetos y maquetas previas. Según explicó el artista:
«Elegí el acero inoxidable porque me da la posibilidad de lograr formas más altas, dinámicas e invasivas del espacio, algo que el bloque de mármol a veces me condicionaba por su tamaño.»
El taller en la calle y la «Capital de las Esculturas»
Uno de los rasgos distintivos de la Bienal del Chaco es la interacción directa entre el público y los creadores. Durante una semana, los escultores transforman el espacio público en un taller a cielo abierto, permitiendo que residentes y turistas observen la metamorfosis del material en tiempo real.
Vildoza resaltó el profundo sentido de pertenencia y respeto de la comunidad local hacia el patrimonio artístico:
«Resistencia cuenta con más de 700 esculturas integradas a la ciudad. La gente las ama, las cuida y las respeta; existe una cultura muy especial de convivencia con el arte público que emociona, especialmente al ver el impacto que genera en los niños y estudiantes.»
Semillero de talentos
Paralelamente al certamen principal, se desarrolla el Premio Desafío, un certamen en el que delegaciones de estudiantes de escuelas de Bellas Artes de distintos puntos del país trabajan de manera continua durante 48 horas.
En este ámbito, alumnos del Instituto Superior de Formación Artística «Alberto M. Crulcich» de La Rioja —institución donde Vildoza ejerció la docencia durante años— dijeron presente, viviendo una experiencia formativa clave para el desarrollo del arte emergente en la región.
Las obras finalizadas pasan a formar parte del patrimonio cultural del Chaco, para luego ser emplazadas en plazas, avenidas y espacios públicos de la provincia.



