jueves, julio 30, 2026
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Habla Javier Milei en cadena nacional, presenta la reforma del Banco Central hoy

Reforma del Banco Central: qué dicen las cartas orgánicas de otros países del mundo y qué lecciones le dejan a la Argentina

Luego de casi 15 años sin alteraciones, el Gobierno anunciará esta noche una reforma de la Carta Orgánica del Banco Central (BCRA) que busca desandar los cambios que había hecho el kirchnerismo. El proyecto tendrá como eje reforzar la independencia de la autoridad monetaria, prohibir el financiamiento al Tesoro —tanto de manera directa como indirecta— y concentrar su misión únicamente en preservar el valor de la moneda. Estos pilares son fundamentales en las autoridades monetarias de otros países, donde la estabilidad de precios ocupa un lugar central en la política monetaria.

La iniciativa forma parte de uno de los cambios institucionales más relevantes que impulsa la administración de Javier Milei. La intención oficial es que la emisión monetaria para financiar el déficit quede definitivamente vedada, al tiempo que se otorgue mayor estabilidad a las autoridades del Banco Central y se eliminen instrumentos como las Letras Intransferibles, utilizadas durante años para financiar al Tesoro.

“Cuando el mandato es múltiple, como es desde 2012, es completamente flexible y es equivalente a que no haya mandato o que sea como en esos viejos libros: ‘Elige tu propia aventura’. Los objetivos deben ser adecuados para la cantidad de herramientas de política económica disponibles en el Banco Central. Tener muchos objetivos y sin priorizarlos, con pocas o nulas herramientas, es solo una expresión de deseos. Tarde o temprano los objetivos entran en conflicto y si no es claro cual es el más importante, siempre alguno se va a cumplir y alguno se va a incumplir. Por eso es casi como no tener objetivos», dijo Francisco Gismondi, economista, gerente general de Adeba y exdirector del Banco Central.

Hay un número que cobra dimensión en el marco de la reforma. La permanencia promedio de los presidentes que pasaron por el Banco Central es de 28 meses en el cargo, un reflejo de la baja estabilidad de sus autoridades, de acuerdo con un informe de la consultora MAP Latam. Mientras que Santiago Bausili ya acumula 31 meses en el puesto, el récord lo tuvo Roque Fernández, con 66 meses. Como contrasteJulio Velarde está al frente del Banco Central de la República del Perú hace 20 años.

“Chile, Perú, Brasil y Colombia enfrentaron históricamente episodios de inflación, dominancia fiscal, fragilidad externa e inestabilidad política comparables con los de Argentina. Sin embargo, lograron construir marcos institucionales que evitaron que esas tensiones se tradujeran en una dinámica inflacionaria crónica”, agregó Juan Pablo Ronderos, cofounder & partner de MAP Latam.

En el caso de Chile, la Ley Orgánica Constitucional del Banco Central establece que su objetivo es velar por la estabilidad de la moneda y el normal funcionamiento de los pagos internos y externos. Sus consejeros permanecen diez años en sus cargos y se renuevan de manera escalonada, un esquema pensado para evitar que un cambio de gobierno implique una renovación completa de la conducción. “Ningún gasto público o préstamo podrá financiarse con créditos directos o indirectos del Banco”, cita el artículo 27.

Brasil también avanzó en 2021 hacia una mayor autonomía. La estabilidad de precios es su misión principal, mientras que la estabilidad financiera y la actividad se enmarcan dentro de los objetivos secundarios. La prohibición constitucional de financiar al Tesoro y los mandatos fijos, que no coinciden con el ciclo presidencial, buscan reducir la influencia política sobre la autoridad monetaria. La primera prueba la tuvo Roberto Campos Neto, designado durante la presidencia de Jair Bolsonaro, quien completó su mandato durante los primeros años de la administración de Lula da Silva y fue reemplazado según el calendario institucional previsto, según remarcó Ronderos.

Otro caso que suele mencionarse es el de Perú, donde el Banco Central tiene como único mandato preservar la estabilidad monetaria y tiene prohibido financiar directamente al Tesoro, mientras que la compra secundaria de títulos públicos está sujeta a límites. El Directorio es autónomo y Velarde fue ratificado por gobiernos de distintos signos políticos, convirtiéndose en uno de los ejemplos más notorios de continuidad institucional en América Latina.

“Es útil mirar el caso de Perú, que tiene, por un lado, cuestiones en común con la Argentina, como un grado de dolarización importante o el haber atravesado muy alta inflación. Y, por otro, es un país que ha logrado aislar al banco central y sus políticas del ciclo político, sujeto a la alternancia de gobiernos con visiones muy antagónicas sobre la economía. Me parece útil también mirar las cartas orgánicas de otros vecinos, como Chile y Brasil, que comparten con nosotros el estar sujetos a reversiones abruptas sobre los flujos de capitales o shocks sobre los precios de sus commodities de exportación”, dijo Laura D’Amato, economista, exgerente principal de Modelos y Pronósticos Macroeconómicos del BCRA, y profesora de IIEP/UBA y UCEMA.

En Colombia, la Constitución y la ley establecen que el Banco de la República debe preservar el poder adquisitivo de la moneda. El financiamiento al Estado solo puede realizarse con la aprobación unánime de la Junta Directiva, mientras que sus integrantes cuentan con períodos fijos y renovación parcial. El gerente es elegido por sus miembros.

En Estados Unidos, la Reserva Federal (Fed) se diferencia porque tiene un mandato dual: por ley, debe procurar el máximo nivel de empleo compatible con una economía sana y, al mismo tiempo, preservar la estabilidad de los precios. Sin embargo, está lejos de tener tantos objetivos en simultáneo como la Argentina, que actualmente tiene la misión de promover “la estabilidad monetaria, la estabilidad financiera, el empleo y el desarrollo económico con equidad social”.

“En el caso de Argentina, un país con una historia de inestabilidad nominal enorme, me parece que volver a recuperar el objetivo principal de ‘preservar el valor de la moneda’ es algo fundamental. En países en los que la inflación no es un problema, el objetivo dual de mantener a la inflación en el entorno de su meta y el empleo cercano a su valor de largo plazo cobra más sentido. En última instancia, se trata de reducir la volatilidad del ciclo económico, creando un entorno estable, que facilite las decisiones de producción, inversión o ahorro», sumó D’Amato.

Para Gismondi, los mandatos de los bancos centrales “serios” son únicos o duales. Sin embargo, incluso en los mandatos duales, remarcó que hay alguna idea, sea implícita o explícita, de cuál es el objetivo primario. A su criterio, como mandato único el más adecuado para un Banco Central es la estabilidad monetaria y, como mandato dual, la estabilidad monetaria y estabilidad financiera.

“Pero, además de un mandato adecuado y exigible, es necesario que el Banco Central sea independiente. Eso implica, entre otras cosas, que no deba financiar el déficit fiscal con emisión monetaria, que la regulación bancaria busque principalmente la estabilidad financiera y que pueda usar las herramientas de política monetaria sin interferencias ni urgencias dictadas por la política”, cerró.

Artículo de Melisa reinhold para La Nación.

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