En una jornada maratónica que se extendió hasta pasada la medianoche, la Cámara de Diputados aprobó la ley de modernización del Estado que incluye la reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei. El oficialismo consiguió 135 votos afirmativos y logró abrir la sesión con un quórum ajustado de 130 diputados, en lo que fue leído como una demostración de fortaleza política tras las últimas elecciones.
La norma volverá al Senado luego de que se cayera el artículo 44, que disponía el recorte de licencias médicas para los trabajadores. El objetivo del Ejecutivo es acelerar el trámite para que quede sancionada antes del inicio formal del nuevo período legislativo.
Mayoría holgada y aliados inesperados
El oficialismo no solo consiguió el número para habilitar el debate, sino que mantuvo mayorías cómodas en la votación capítulo por capítulo, incluso en los tramos más controvertidos.
Uno de ellos fue la creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que permitirá financiar indemnizaciones con recursos del sistema previsional, lo que fue duramente cuestionado por la oposición. También generó debate la derogación de estatutos profesionales, incluido el Estatuto del Periodista.
El quórum fue posible gracias al acompañamiento de legisladores vinculados a gobernadores peronistas como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Claudio Vidal (Santa Cruz). Esta colaboración provocó fuertes críticas dentro del propio peronismo, que acusó a esos sectores de facilitar la aprobación de una ley que, durante la campaña electoral, habían prometido frenar.
La diputada Vanessa Siley cuestionó abiertamente esa actitud en el recinto, generando uno de los momentos más tensos de la sesión.
Estrategia oficial: menos discursos, más votos
El miembro informante del proyecto, Lisandro Almirón, defendió la iniciativa, aunque gran parte de su intervención fue leída, algo que generó críticas reglamentarias.
Sin embargo, el oficialismo evitó extender el debate. Siguiendo una estrategia atribuida al diputado Miguel Ángel Pichetto —“la oposición se lleva los discursos y el gobierno se lleva la ley”—, La Libertad Avanza optó por acelerar los tiempos y evitar confrontaciones innecesarias.
No hubo discursos de cierre de los jefes de bloque oficialistas, y el debate avanzó con rapidez hacia la votación final.
Incidentes y tensión en el recinto
La sesión tuvo momentos de alta tensión. La diputada Florencia Carignano protagonizó una escena viral al desconectar los cables de los taquígrafos durante una discusión reglamentaria, episodio que fue registrado y difundido por la diputada Lilia Lemoine.
Cerca de las 21:30, la oposición intentó forzar la caída del quórum al advertir que el oficialismo no tenía los 129 diputados sentados en sus bancas. El diputado Marcelo Mango presentó una moción de orden para devolver el proyecto a comisión, lo que obligaba a una votación inmediata. Durante varios minutos reinó la incertidumbre, mientras legisladores oficialistas regresaban al recinto.
Finalmente, el oficialismo recompuso el número y la sesión continuó.
La llegada a los palcos de Karina Milei, Diego Santilli y Manuel Adorni sobre el final añadió un clima político adicional. Desde las bancas opositoras hubo silbidos y comentarios cruzados, mientras el presidente del bloque peronista, Germán Martínez, cerraba su intervención anticipando que, de volver al poder, derogarán la norma.
Contexto económico y debate de fondo
La aprobación se produce en un contexto económico complejo. Esta semana estuvo marcada por el cierre de la histórica empresa FATE, con alrededor de 1.000 trabajadores afectados, lo que reavivó el debate sobre la apertura económica y el impacto en la industria nacional.
Desde el sector empresario, algunas voces advirtieron sobre la dificultad de competir con importaciones, especialmente provenientes de China, mientras el Gobierno sostiene que la reforma laboral y la apertura atraerán inversiones y generarán empleo formal en el mediano plazo.
En paralelo, se conoció que enero registró un superávit comercial cercano a los 1.900 millones de dólares, el mejor resultado para ese mes en más de dos décadas, impulsado por la caída de importaciones y el aumento de exportaciones, entre ellas oro y trigo.
Escenario internacional
En el plano externo, Milei participó recientemente en un foro en Estados Unidos junto al expresidente Donald Trump y el primer ministro húngaro Viktor Orbán, en un gesto que refuerza su alineamiento internacional con líderes conservadores.
Mientras tanto, en el Senado ya comenzó el tratamiento del proyecto en comisión, con la intención oficial de convertirlo en ley la próxima semana.
La sesión dejó una señal clara: el Gobierno logró consolidar apoyos suficientes para avanzar con su agenda estructural, en un clima político polarizado y con un debate abierto sobre las consecuencias sociales y económicas de la reforma.
