Hoy queremos poner la lupa sobre el ajedrez político argentino. Un tablero que, aunque parezca quieto para el gran público, no deja de mover sus piezas en las sombras, esperando el momento exacto para dar el jaque mate.
Hay una pregunta que empieza a retumbar en los pasillos de la política: ¿estamos presenciando la reaparición de Sergio Massa como candidato? Mientras Javier Milei comienza a sufrir el inevitable desgaste que impone la dura realidad de la gestión económica, Sergio Massa parece haber reencontrado su lugar en el centro de la escena. Lejos de los ruidosos reflectores diarios, el líder del Frente Renovador teje una estrategia silenciosa pero letal de cara al 2027. El análisis incluso invita a comparar su camino con el del mismísimo Lula en Brasil: paciencia, recorrido territorial y la búsqueda de una nueva identidad política que logre unificar las complejas y a veces contradictorias vertientes del peronismo.
Pero la macro-política no se hace solo en los estudios de televisión; se cocina a fuego lento en el territorio. Y es aquí donde la estrategia de Massa pasa de la teoría a la práctica. Porque este mismo viernes, la provincia de La Rioja se convertirá en el epicentro de esta operación renovadora.
El Frente Renovador ha convocado a un Encuentro Regional clave que reunirá a dirigentes y legisladores de seis provincias distintas. De hecho, el massismo reunirá a referentes de estas provincias a partir de las 10:30 en el hotel Avant del centro de la capital riojana. En la capital riojana, Massa estrechará lazos con líderes del peronismo federal, incluyendo un claro guiño al gobernador Ricardo Quintela. Este acercamiento a figuras provinciales no es un mero trámite protocolar; es una señal clara de que el massismo está midiendo territorio, asegurando voluntades y preparando el terreno para las batallas electorales que se avecinan.
En este contexto, el Frente Renovador busca transformarse en la bisagra indispensable de la oposición. Massa se presenta como la figura de la experiencia, el gestor que conoce los resortes del Estado frente al agotamiento de las promesas libertarias.
¿Podrá este político «malo conocido» capitalizar el descontento social sin quedar atrapado en las viejas contradicciones del sistema? La cumbre de este viernes en La Rioja es la primera gran prueba de fuego de este renacimiento político. Allí, lejos de los despachos porteños, se empezará a definir si el espacio encuentra por fin una identidad unificada o si, una vez más, sus propias internas terminan diluyendo sus ambiciones presidenciales.
Estaremos muy atentos a las resoluciones que surjan de este encuentro. Porque cuando el massismo viaja al interior, no va de paseo; va a mover las piezas de un tablero que ya tiene una meta clara, un horizonte ineludible: las elecciones del 2027.
El referente local y diputado provincial Ismael Bordagaray dijo que le encantaría la fórmula Massa-Quintela, pero para llegar a esa sentencia hay un largo camino por recorrer algo como una odisea será posible? Lo pensamos mientras tanto.



