La salud pública es uno de los pilares fundamentales de nuestra comunidad. En el centro de este sistema se encuentra el Hospital de la Madre y el Niño, un establecimiento de excelencia y referencia regional que brinda una cobertura integral en la salud materno-infantil. Sin embargo, en el último tiempo, este hospital ha enfrentado diversos cuellos de botella que sobrecargan su guardia. Esta situación genera demoras prolongadas para quienes asisten con niños enfermos, con dolor o urgencias, malestares que muchas veces se replican y transmiten en las redes sociales y medios de comunicación.
Para comprender este escenario, es necesario analizar cómo funciona el sistema sanitario en la provincia, el cual cuenta con diferentes niveles de atención y centros de salud distribuidos en distintos puntos de la ciudad. En muchas ocasiones, la comunidad acude directamente al hospital sin haber transitado previamente por los centros de atención primaria, lo que contribuye a saturar la guardia.
A esto se suma un contexto desafiante: ante la falta de recursos nacionales, el gobierno provincial, por decisión política del gobernador Quintela, destina fondos propios para la adquisición de medicamentos esenciales. Además, cabe destacar que el hospital público mantiene sus puertas abiertas y asiste a todas las personas que lo requieren, independientemente de si cuentan o no con una obra social o prepaga.
En este marco, resulta indispensable resaltar la presencia ineludible del Estado como garante de la salud de la población. El sistema sanitario provincial no solo se sostiene mediante la provisión de medicamentos e insumos adquiridos con presupuesto local, sino también a través del trabajo articulado de profesionales especializados que evalúan cada caso bajo estrictos protocolos médicos y pediátricos.
Las puertas de las instituciones de salud están abiertas 24/7 durante todo el año, para escuchar, contener y dar respuesta a cada familia. La sobredemanda actual convoca a redoblar el compromiso colectivo, revalorizando la función de los centros de atención primaria de salud como primer filtro de consulta, para así optimizar los recursos y permitir que los hospitales de mayor complejidad atiendan con la celeridad y el cuidado que las verdaderas urgencias requieren.
Cada profesional médico como así también cada uno de los integrantes de esa gran comunidad que conforman el hospital, deben saber que la vocación es el llamado del corazón a dedicarse para toda la vida a una actividad que ayude a toda la sociedad. Y que cada minuto cuenta, cada palabra cuenta, cada gesto cuenta, más allá de la entendible postura de un esposo, padre, madre, abuelo o abuela que llegan con desesperación y preocupación por el estado de salud de su familiar.
Defender la salud pública es una tarea de todos los actores sociales y gubernamentales. Cuidar el Hospital de la Madre y el Niño y fortalecer cada centro sanitario significa proteger el futuro de nuestros niños y garantizar que el derecho a la salud sea una realidad efectiva para cada riojano y riojana.



