El ultimo gran sismo en Argentina, tuvo lugar el 23 de noviembre de 1977 a las 06:23 (hora local). Tuvo una magnitud de 7.4 en la escala de Richter y afectó principalmente al departamento de Caucete y zonas aledañas, sintiéndose con gran intensidad en varias provincias argentinas.
El terremoto de Caucete de 1977 fue un evento sismológico excepcional en la historia argentina, no solo por su fuerza, sino por la forma particular en la que liberó su energía.

Principales características del sismo
1. Mecanismo de «Evento Doble»
No se trató de un único movimiento, sino de dos terremotos encadenados con apenas 20 segundos de diferencia:
- Primer evento: Se originó en la sierra de Pie de Palo con una magnitud cercana a 6.6.
- Segundo evento: Desencadenó la ruptura principal unos segundos después, alcanzando la magnitud de 7.4 en la escala de Richter .Esta combinación prolongó la duración del sacudimiento, haciendo que el suelo vibrara de manera intensa durante más de un minuto.
2. Magnitud e Intensidad
- Profundidad: Fue un sismo relativamente superficial (aproximadamente 17 km de profundidad), lo que incrementó el impacto en la superficie.
- Intensidad Mercalli: Alcanzó el grado IX (Muy destructivo) en la zona del epicentro (Caucete y zonas aledañas de San Juan).
3. Licuefacción del Suelo
Un fenómeno muy marcado fue la licuefacción de suelos de arena y limo empapados de agua subterránea. El sacudimiento hizo que el terreno perdiera firmeza y se comportara como un líquido, provocando:
- Volcanes de arena y barro saliendo de grietas en el suelo.
- Gran deformación en vías de ferrocarril y carreteras.
- Grietas profundas y colapso de cimentaciones en construcciones rurales.
Impacto y Daños
- Víctimas: Ocasionó la muerte de 65 personas y más de 300 heridos. Aunque la magnitud fue muy alta, el número de víctimas fue significativamente menor que en el terremoto de San Juan de 1944 (que dejó cerca de 10.000 muertos), en gran parte gracias a la aplicación de normas de construcción sismorresistente dictadas tras aquel antecedente.
- Daños materiales: Destruyó cerca del 70% de las viviendas en Caucete y afectó gravemente infraestructuras de riego, redes de agua, tendidos eléctricos y caminos en todo el este sanjuanino.
- Alcance geográfico: El movimiento se sintió con gran claridad en el centro y oeste argentino (como Mendoza, La Rioja, San Luis y Córdoba) e incluso causó oscilaciones en edificios altos de Buenos Aires y en zonas de Chile.
Un terremoto sacude nuevamente a San Juan en 1977
En 1977 San Juan padeció otro importante terremoto, el tercero en su historia, que afectó especialmente al departamento Caucete.
Treinta y tres años después del sismo de 1944, el 23 de noviembre de 1977, una moderna San Juan en materia edilicia fue nuevamente castigada por la naturaleza con un terremoto de magnitud 7,4, de acuerdo a la escala de Richter.
Técnicamente se trató de dos terremotos, uno registrado a las 6:26 de magnitud 6,6 con epicentro en el sector noreste de le sierra de Pie de Palo; que ofició de disparador de un segundo movimiento que se produjo 20 segundos después, con una magnitud de 7 e intensidad IX según la escala Mercalli Modificada. El epicentro se localizó en el extremo sudeste de la misma serranía a una profundidad de 25 kilómetros.
A diferencia del sismo de 1944, las víctimas fatales que ocasionó el llamado “Terremoto de Caucete” sumaron 65 y más de 300 heridos.
La amarga experiencia de 1944 marcó un antes y un después en muchos aspectos de la vida de San Juan. El tipo de construcción, con la eliminación de materiales crudos como el adobe, fue uno de los principales avances ya que la reconstrucción de la ciudad se hizo de acuerdo a un Código de Edificación sancionado el 31 de julio de 1951.
El citado código contiene prescripciones edilicias generales para el planeamiento urbanístico del área castigada por el terremoto y que se corresponde con la zona de mayor actividad sísmica de la Argentina.
La observancia de las disposiciones de ese código fue fundamental para que la ciudad de San Juan no observara daños considerables durante el evento de 1977. Salvo contadas excepciones, los daños estructurales en edificios y viviendas particulares, fueron menores y tampoco hubo que lamentar una gran cantidad de víctimas.
Los mayores problemas edilicios se registraron en los departamentos más próximos a la zona del epicentro, como Caucete, 25 de Mayo y 9 de Julio, particularmente en las construcciones de adobe. Al igual que en los sismos anteriores, ocurrieron fenómenos de licuefacción de suelo, al este del valle del Tulum y valle del río Bermejo.
Se originaron cráteres y volcanes de arena, derrames laterales con violentas salidas de agua y se abrieron extensas grietas en el suelo que en algunos sectores alcanzaron al metro y medio de profundidad.
La red vial fue enormemente afectada, al igual que la red de riego y drenaje y la infraestructura ferroviaria.
La licuefacción ocasionó numerosos daños en las líneas de transmisión de energía, redes de distribución de agua potable y perforaciones para riego. También hubo daños en numerosas obras civiles aún no inauguradas, como barrios y escuelas.
La fuerte sacudida que duró 20 segundos ocasionó daños importantes en medio centenar de bodegas. Cuatro escuelas se derrumbaron por completo y otras 10 registraron daños de consideración que dieron lugar a la clausura del ciclo lectivo por parte de las autoridades educativas.
Luego del sismo principal y a modo de réplica, ese 23 de noviembre se registraron otros 142 temblores de distinta intensidad.

El terremoto de San Juan de 1944, uno de los más devastadores de la historia argentina, ocurrió el:
📅 15 de enero de 1944
🕗 aproximadamente a las 20:52 (hora local)
📍 Provincia de San Juan, con epicentro en las cercanías de la ciudad de San Juan.
📏 Magnitud estimada: 7,4 en la escala de magnitud de momento.
El sismo provocó una destrucción casi total de la ciudad de San Juan y dejó miles de víctimas. Las estimaciones históricas suelen ubicar el número de fallecidos entre 8.000 y 10.000 personas, aunque no existe una cifra absolutamente precisa.
El terremoto también tuvo una enorme repercusión política y social: impulsó la reconstrucción de San Juan y fue uno de los acontecimientos que contribuyeron al acercamiento entre Juan Domingo Perón y Eva Duarte, quienes participaron de actividades de ayuda a los damnificados.
El terremoto de San Juan del 15 de enero de 1944 también tuvo una fuerte repercusión en La Rioja, y es un episodio muy interesante para reconstruir desde la historia regional.
La noche del terremoto







Aproximadamente a las 20:52 del sábado 15 de enero de 1944, un violento movimiento sísmico sacudió el oeste argentino. El epicentro estuvo en la zona de La Rinconada, al sur de la ciudad de San Juan.
La intensidad fue extraordinaria. En cuestión de segundos, buena parte de las construcciones de San Juan —muchas de ellas de adobe, ladrillo y techos pesados— quedaron destruidas o seriamente dañadas.
La ciudad quedó prácticamente a oscuras y miles de personas quedaron atrapadas bajo los escombros. La falta de comunicaciones y transporte hizo todavía más difícil conocer inmediatamente la magnitud de la tragedia.
¿Qué pasó en La Rioja?
La Rioja se encuentra relativamente cerca de San Juan y también experimentó fuertes movimientos del suelo.
El terremoto fue percibido en distintos puntos de la provincia, provocando alarma entre la población y daños en construcciones, especialmente en aquellas más vulnerables. En aquella época, además, muchas viviendas riojanas tenían características constructivas similares a las sanjuaninas, con adobe y mampostería sin las condiciones antisísmicas que hoy se exigen.
En zonas como Chilecito y otros departamentos del oeste riojano, el fenómeno sísmico fue particularmente perceptible.
Pero hay un aspecto importante: La Rioja no sufrió una destrucción comparable a la de San Juan. La devastación principal se concentró alrededor del epicentro sanjuanino.
El impacto humano
La dimensión de la catástrofe fue enorme. Durante los días siguientes comenzaron a llegar desde distintas provincias alimentos, medicamentos, ropa y otros elementos para los damnificados.
La tragedia también tuvo consecuencias políticas. El gobierno nacional organizó una campaña de ayuda y se realizaron actos para recaudar fondos.
Entre quienes participaron activamente de esas tareas estaba Juan Domingo Perón, que por entonces ocupaba un cargo dentro de la Secretaría de Trabajo y Previsión.
En ese contexto se produjo también el famoso festival solidario en el Luna Park, donde Perón conoció a Eva Duarte, un encuentro que posteriormente tendría enorme importancia en la historia argentina.
El terremoto que cambió San Juan
La destrucción fue tan grande que la reconstrucción de San Juan terminó modificando completamente la fisonomía urbana de la provincia.
El desastre llevó a impulsar nuevas normas de construcción y una planificación urbana diferente. San Juan fue, en buena medida, reconstruida desde cero.
Por eso el terremoto de 1944 no es solamente una tragedia natural: marcó un antes y un después en la historia urbana, arquitectónica y política de la Argentina.
Un dato interesante: el terremoto ocurrió un sábado por la noche, cuando muchas familias estaban reunidas en sus casas. Esto contribuyó a que el número de víctimas fuera particularmente elevado.
El terremoto de 1944 visto desde La Rioja
El sábado 15 de enero de 1944, alrededor de las 20:49, la tierra comenzó a moverse con violencia en el oeste argentino. El epicentro estuvo cerca de La Laja, en el departamento Albardón, San Juan, a unos 20 kilómetros de la capital sanjuanina. El sismo alcanzó una magnitud aproximada de 7,4 y una intensidad máxima de IX en la escala Mercalli. El INPRES lo considera uno de los terremotos más destructivos registrados en la Argentina.
Aunque el desastre quedó asociado fundamentalmente con San Juan, La Rioja también estuvo dentro del área afectada por las ondas sísmicas. Las fuentes históricas y oficiales confirman que el movimiento fue percibido en la provincia.
La Rioja Capital: una noche de miedo
En la ciudad de La Rioja, el terremoto debió sentirse como un movimiento prolongado y extraordinario para una población que no disponía de los medios de comunicación actuales para conocer inmediatamente qué estaba ocurriendo.
No tenemos, sin embargo, evidencia documental suficiente para afirmar que en la capital riojana se produjera una destrucción generalizada o un número significativo de víctimas. Eso es importante: no sería correcto trasladar a La Rioja Capital la magnitud de la destrucción que sufrió San Juan.
Lo que sí puede reconstruirse con seguridad es el clima de alarma regional que siguió al terremoto. La Rioja fue una de las provincias que rápidamente se incorporó a la cadena de solidaridad destinada a San Juan. Fuentes oficiales sanjuaninas señalan que, después de Mendoza y Córdoba, La Rioja estuvo entre las provincias que enviaron ayuda a los damnificados.
En otras palabras, para los riojanos aquella noche tuvo una doble dimensión: primero, el miedo provocado por el movimiento de la tierra; después, la noticia de que, a pocos cientos de kilómetros, había ocurrido una tragedia de dimensiones inimaginables.
Chilecito: la memoria oral
Aquí aparece un elemento especialmente interesante.
Existen testimonios de personas que vivían en Chilecito y que recordaron el terremoto. El Archivo General de la Nación publicó fotografías y testimonios de sobrevivientes, entre ellos personas que afirmaron haber vivido en Chilecito al momento del terremoto.
Esto permite recuperar una dimensión que las estadísticas no muestran: el terremoto quedó grabado en la memoria familiar de los chileciteños.
Pero hay que hacer una aclaración histórica: algunas publicaciones en internet mezclan el terremoto de 1944 con otros grandes terremotos que afectaron a La Rioja, especialmente el de 1894. Por ejemplo, existen relatos sobre Chilecito que describen movimientos de más de un minuto y daños importantes, pero corresponden al terremoto riojano-sanjuanino de 1894, no al de 1944.
Por eso, si queremos reconstruir específicamente 1944, no debemos atribuir esos daños de 1894 a Chilecito en 1944.
El oeste riojano
La cercanía geográfica con San Juan hacía que las poblaciones del oeste provincial fueran particularmente sensibles a los grandes movimientos sísmicos de la región.
La zona de Villa Unión, Vinchina, Villa Castelli, Famatina y Chilecito formaba parte de una región históricamente sísmica. Pero nuevamente, la documentación disponible no permite afirmar que esas localidades hayan sufrido en 1944 daños comparables a los registrados en el norte sanjuanino.
De hecho, el registro histórico del INPRES identifica posteriormente un terremoto específicamente riojano, el del 24 de octubre de 1957, que produjo daños considerables en Villa Castelli, Vinchina y Villa Unión y alcanzó intensidad VII Mercalli.
Esto sirve como contraste: los daños importantes documentados en esas localidades corresponden al terremoto de 1957, no necesariamente al de 1944.
Chamical y los departamentos del centro y este
En el caso de Chamical y el este provincial, la distancia respecto del epicentro sanjuanino hacía que el efecto fuera considerablemente menor.
No encontré documentación histórica suficientemente sólida que permita atribuir al terremoto de 1944 daños estructurales importantes en Chamical, Aimogasta, Chepes u otras localidades riojanas.
Esto no significa que no se haya sentido. El movimiento fue registrado en una extensión geográfica muy amplia y La Rioja figura expresamente entre las provincias donde fue percibido.
Y después llegó la noticia de la tragedia
Probablemente este sea el aspecto más importante para entender cómo se vivió el terremoto en La Rioja.
En 1944 no existía televisión, internet ni comunicación instantánea. Las primeras informaciones eran fragmentarias. La población riojana debió enterarse progresivamente de que el temblor que había sentido era, en realidad, una catástrofe gigantesca.
En San Juan habían colapsado aproximadamente el 80-90% de las construcciones de la capital, muchas de ellas de adobe. El número de víctimas se estima actualmente en torno a 10.000, aunque nunca se pudo establecer una cifra definitiva.
Y entonces La Rioja pasó del temor propio al auxilio al vecino.
La provincia fue parte de la respuesta solidaria nacional. El Ejército y organismos estatales organizaron comunicaciones, puestos sanitarios y campamentos, mientras las provincias comenzaron a enviar alimentos y otros elementos de primera necesidad.
Una reconstrucción posible de aquella noche
Si uno reconstruye la escena con lo que efectivamente está documentado, podemos imaginarla así:
20:49. La tierra comienza a moverse.
En La Rioja, las paredes, puertas, muebles y objetos de las viviendas empiezan a vibrar. El ruido genera desconcierto. La gente sale a la calle.
Durante esos segundos nadie sabe exactamente qué está sucediendo.
Después llega el silencio.
Algunas personas permanecen afuera de sus casas por miedo a nuevas sacudidas. En una época sin comunicaciones instantáneas, empiezan las preguntas:
¿Dónde fue? ¿Qué pasó? ¿Fue acá? ¿Fue en San Juan?
Horas después empiezan a circular las primeras noticias.
Y entonces aparece la verdadera dimensión de lo ocurrido: San Juan está devastada.
Al día siguiente, la preocupación se transforma en solidaridad. La Rioja se incorpora a la movilización de ayuda hacia la provincia vecina.
Una advertencia histórica importante
Hay algo que corregir respecto de mi respuesta anterior: no encontré fuentes suficientemente sólidas para afirmar que Chilecito, Famatina o la ciudad de La Rioja hayan sufrido daños específicos de determinada magnitud en 1944. La información disponible confirma que el terremoto fue sentido en La Rioja y que la provincia participó de la ayuda a San Juan, pero los registros detallados localidad por localidad son mucho más difíciles de encontrar.



