El Comité Olímpico Internacional (COI) aprobó este jueves una nueva política de elegibilidad que excluye a las atletas transgénero de las competencias femeninas en los Juegos Olímpicos, una medida que comenzará a aplicarse desde la cita de Los Ángeles 2028 y que se alinea con disposiciones impulsadas en Estados Unidos sobre el deporte femenino.
Según el organismo, la participación en cualquier evento de categoría femenina del programa olímpico —tanto individual como por equipos— quedará limitada exclusivamente a “mujeres biológicas”. La elegibilidad será determinada mediante una prueba genética obligatoria que deberá realizarse una sola vez en la carrera de cada atleta, con el objetivo de confirmar el sexo biológico.
La nueva normativa entrará en vigor antes de los Juegos Olímpicos de verano de 2028, que se celebrarán en Los Ángeles entre el 14 y el 30 de julio, y marcarán la tercera vez que esa ciudad estadounidense sea sede olímpica.
De acuerdo con la explicación del COI, el test genético buscará detectar la presencia del gen SRY, vinculado al desarrollo biológico masculino. Quienes no presenten ese marcador cumplirán de forma permanente con los requisitos para competir en la categoría femenina. La medida surge tras consultas médicas y científicas y, según el organismo, apunta a “garantizar la equidad y la seguridad” en las competiciones de alto rendimiento.
La decisión también coincide con políticas impulsadas por la administración del presidente Donald Trump, que en 2025 firmó una orden ejecutiva para restringir la participación de atletas transgénero en deportes femeninos financiados con fondos federales. La Casa Blanca celebró el anuncio del COI y lo consideró alineado con esa iniciativa.
El debate en torno a la participación de deportistas trans en el alto rendimiento lleva años dentro del movimiento olímpico. Hasta ahora, el COI permitía que cada federación internacional estableciera sus propios criterios de elegibilidad. Con la nueva regla, el organismo centraliza la decisión y la aplica a todo el programa olímpico.
En la historia reciente, la levantadora de pesas neozelandesa Laurel Hubbard fue una de las pocas atletas trans en competir en unos Juegos Olímpicos, al participar en Tokio 2021, donde no obtuvo medallas. En París 2024 no se registraron mujeres trans compitiendo en el programa olímpico.
La medida generó reacciones divididas a nivel internacional. Mientras algunos sectores la respaldan argumentando que protege la equidad competitiva, organizaciones de derechos civiles y colectivos LGBTQ+ advirtieron que podría fomentar la discriminación y someter a las atletas a controles invasivos.
