La comunidad cultural y periodística de La Rioja atraviesa una jornada de profundo dolor tras conocerse este lunes el fallecimiento de Néstor Alberto Pantaleo, reconocido fotógrafo y referente indiscutido de la memoria visual de la provincia. Con más de 90 años de vida y alrededor de 65 dedicados a la fotografía, Pantaleo fue considerado el “decano” de los fotógrafos riojanos, dejando un legado invaluable en el patrimonio cultural local.
A lo largo de su extensa trayectoria, supo retratar con sensibilidad y compromiso la vida cotidiana del pueblo riojano. Su lente estuvo presente en innumerables acontecimientos sociales, culturales, políticos y rurales, convirtiéndose en testigo privilegiado de la historia provincial. Gran parte de los registros visuales de las últimas décadas llevan su firma, lo que lo transformó en una figura clave para la construcción de la memoria colectiva.
Néstor Pantaleo había nacido el 30 de octubre de 1935 en Rojas, provincia de Buenos Aires. Su vocación por la fotografía surgió a los 18 años, cuando inició estudios por correspondencia en la Escuela Sandy de la Capital Federal. Tras finalizar su formación en 1955, comenzó a desempeñarse como retratista y reportero gráfico, trabajando también en ámbitos vinculados a la agricultura y la ganadería.
Su llegada a La Rioja se produjo en abril de 1965, cuando fue contratado por una empresa de excursiones turísticas del Valle de Punilla. A los pocos días realizó su primer trabajo en la provincia con una visita a Ischigualasto (Valle de la Luna), y desde entonces decidió radicarse definitivamente en territorio riojano. Desde ese momento, su cámara documentó paisajes, comunidades, fiestas populares, actos institucionales y expediciones por distintos puntos del interior.
Pantaleo manifestó en diversas entrevistas que lo que más lo apasionaba de su labor era retratar “al hombre y sus circunstancias”, además de la naturaleza, la fauna y la flora. También desarrolló trabajos como reportero gráfico, fotografía industrial y documentación agrícola. A lo largo de su carrera realizó exposiciones en La Rioja, Córdoba, Salta, Buenos Aires, Catamarca y otras ciudades, además de viajes fotográficos por Paraguay, Chile, Perú y Uruguay. Incluso participó de expediciones a la Base Marambio en la Antártida, invitado por el Automóvil Club Argentino.
Su tarea fue reconocida con múltiples distinciones tanto en La Rioja como en otras provincias. Sin embargo, quienes lo conocieron destacan no sólo su obra, sino también sus cualidades humanas: bondad, cortesía, generosidad y humildad, rasgos que lo convirtieron en una figura respetada y querida por la comunidad.
En una de sus reflexiones más recordadas, Pantaleo definía su oficio con una frase que sintetiza su vida: “La fotografía es una gran profesión. Sesenta y cinco años en su vivencia no la agotan, se profundiza y se comparte”.
Su fallecimiento genera hondo pesar en el ámbito cultural riojano, donde su trabajo deja una huella imborrable. Su archivo fotográfico constituye hoy un testimonio invaluable de la historia provincial y de las transformaciones sociales vividas durante más de medio siglo.
Familiares, colegas, instituciones culturales y medios de comunicación expresaron sus condolencias y destacaron la importancia de su legado, que continuará vivo en cada una de las imágenes que ayudaron a construir la memoria visual de La Rioja.






