“Una vez vendí mi portátil porque ya no podía pagar ni mi comida… pero aún así, no dejé de escribir.” 💻🍜
Corría el año 2008. Estaba desempleado, endeudado, y con la presión de ayudar económicamente a mi madre y a mi abuela. Tenía una historia que había escrito, pero nadie la quería. Decían que era demasiado violenta, demasiado rara, demasiado triste. Nadie apostaba por una serie donde la gente compite hasta el límite por dinero. Yo solo escuchaba rechazos. 📉😔
A veces escribía con el estómago vacío. No podía pagar el alquiler, y una vez tuve que vender mi computadora portátil por necesidad. En otra ocasión terminé en el hospital por estrés físico. Mis amigos me decían que dejara eso, que intentara con algo más comercial, algo más fácil… pero yo sabía que esa historia tenía algo. Aunque fuera difícil de tragar, era real. 🏥📄
Pasaron más de 10 años antes de que alguien dijera sí. Netflix apostó por Squid Game. Y cuando se estrenó… el mundo explotó. Fue número uno en más de 90 países, millones la vieron, se disfrazaron, lloraron, debatieron. De estar al borde del colapso, pasé a recibir premios, entrevistas, reconocimiento… y todo por una idea que casi me cuesta todo. 🌎🏆
Hoy sigo escribiendo, pero nunca olvido de dónde vengo. Porque esta historia no se escribió con lujos ni aplausos… se escribió con hambre, soledad y terquedad. Y a veces, eso es justo lo que se necesita para crear algo que impacte. ✍️🔥
“No subestimes esa idea que no te deja dormir. Tal vez no sea rara… tal vez simplemente sea demasiado adelantada para los demás.” 🧠🎭
– Hwang Dong-hyuk

