
El intendente Armando Molina anunció un endurecimiento en los controles municipales para erradicar los basurales clandestinos. La normativa prevé sanciones económicas y la intervención de las autoridades competentes ante conductas que dañen el ambiente y la salud pública.
Con el objetivo de prevenir la formación de focos contaminantes y garantizar una ciudad más limpia y ordenada, el Municipio Capital intensificará las acciones de fiscalización y aplicará severas sanciones a quienes arrojen residuos en espacios públicos, terrenos baldíos, frentes de domicilios, calles y sectores no habilitados.
La nueva disposición no solo contempla multas de carácter económico, sino que también prevé, según lo estipulado por la normativa vigente y la gravedad de la infracción, la intervención directa de las autoridades correspondientes frente a conductas deliberadas que atenten contra el entorno urbano y el bienestar comunitario.
Compromiso colectivo y control estricto
Durante el anuncio, el intendente Armando Molina enfatizó la necesidad de aunar esfuerzos entre la administración local y la ciudadanía:
«Queremos una ciudad limpia y ordenada, y para eso necesitamos el compromiso de todos. El Municipio trabaja todos los días para sostener la limpieza de la Capital, pero también vamos a controlar y sancionar a quienes ensucian deliberadamente los espacios que son de todos.»
Como parte de esta estrategia, las áreas operativas y de seguridad vial incrementarán las tareas de prevención, fiscalización y patrullaje, poniendo especial foco en aquellos puntos críticos donde históricamente se han registrado mayores índices de arrojo clandestino de escombros y desperdicios.
Desde el Ejecutivo municipal recordaron que el cuidado del espacio público constituye una responsabilidad compartida, advirtiendo que aquellos ciudadanos que infrinjan las ordenanzas vigentes deberán asumir las consecuencias legales correspondientes.




