La Iglesia católica manifestó su preocupación por el aumento sostenido de la demanda de asistencia social y reclamó respuestas urgentes del Estado ante el deterioro de la situación económica que afecta a los sectores más vulnerables. El planteo fue realizado por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, el arzobispo Marcelo Colombo, quien advirtió que cada vez más personas recurren a la ayuda de organizaciones vinculadas a la Iglesia, especialmente a Cáritas.
Según explicó, en los últimos meses “se nota el incremento del número de personas que piden la asistencia”, lo que refleja el agravamiento del contexto social en distintas regiones del país. Colombo sostuvo además que el escenario es particularmente complejo en los grandes centros urbanos, donde la demanda de alimentos y acompañamiento social creció con mayor intensidad.
El dirigente eclesiástico señaló que la Iglesia observa con preocupación la presión creciente sobre comedores, parroquias y redes solidarias, que reciben a personas que no logran cubrir necesidades básicas. En ese marco, remarcó que el objetivo del planteo no es político, sino institucional, y está orientado a garantizar respuestas para quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Otro de los puntos que encendió las alarmas fue la situación de las instituciones dedicadas a la atención de personas con discapacidad. Desde la Iglesia denunciaron retrasos en los pagos de prestaciones y advirtieron que muchos espacios atraviesan una crisis económica que compromete su funcionamiento, incluyendo la alimentación, medicamentos y salarios del personal.
En ese contexto, la Conferencia Episcopal envió una nota a las autoridades nacionales para solicitar la activación de mecanismos de asistencia y una solución urgente a la falta de financiamiento. Según Colombo, la gravedad del escenario exige “que se pongan en funcionamiento todos los mecanismos del Estado” para evitar que la situación continúe deteriorándose.
La advertencia se da en medio de un cuadro social que, según la Iglesia, muestra un aumento del hambre y de los pedidos de ayuda básica en distintos puntos del país, lo que obliga a reforzar las redes comunitarias y la asistencia directa. En ese sentido, el Episcopado insistió en que la prioridad es sostener la atención a los sectores más frágiles y garantizar que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.
