Uno de los detenidos señaló al exsocio de la víctima Ezequiel Pilepich como quién le disparó a «Lechuga» dos disparos por la espalda mientras cambiaba unas «lamparitas» en una de las oficinas que luego del crimen fue destruída, y que a continuación dijo: «Ya está, no aguantaba más, hay límites».
