viernes, octubre 9, 2026
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Editorial | La Agonía de las pymes y el grito que resuena desde La Rioja

El humor como trinchera y la realidad como urgencia. Mientras vemos como la economía se analiza fría y lejanamente desde las planillas de cálculo de la macroeconomía, las redes sociales han parido un fenómeno tan creativo como desgarrador: @elpyme. A través de personajes absurdos y entrañables —como aquel que lleva treinta años intentando levantar un embargo en ARCA o el inolvidable «William Pyme»—, el humorista y empresario Miguel Jacobawsky ha logrado ponerle rostro a la agonía cotidiana del sector productivo argentino.

Lo que en los videos arranca una sonrisa amarga, en la vida real es una tragedia silenciosa. Hoy las pymes atraviesan una tormenta perfecta que combina dos variables letales: una caída abrupta del consumo interno y una presión fiscal asfixiante. Como bien señala el sector, nunca antes se había visto un nivel tan agresivo de embargos exprés por parte del Estado, donde no presentar a tiempo un formulario obliga al empresario a elegir entre pagar sueldos, reponer mercadería o abonar impuestos leoninos con honorarios de abogados incluidos.

La realidad en nuestra tierra: El impacto en La Rioja

Este diagnóstico nacional no es ajeno a nuestra provincia; por el contrario, en La Rioja golpea con una crudeza desesperante. Nuestro entramado industrial, históricamente sostenido por el esfuerzo de pequeñas y medianas empresas, talleres y fábricas locales, sufre hoy el peso de un modelo que asfixia al motor genuino de trabajo.

  • Persiana baja: Cada semana en La Rioja se suman comercios que no resisten las tarifas, fábricas que reducen turnos o directamente apagan sus máquinas definitivamente.
  • Destrucción de empleo: El trabajador industrial que queda fuera del sistema no encuentra reconversión, empujado muchas veces a la precarización o a la «uberización» de la economía para sobrevivir al día a día.
  • Pérdida de soberanía productiva: Cuando una pyme riojana cierra, no solo se pierde capital privado; se desgarra el tejido social y cultural de nuestros barrios, donde el almacén, el taller y la pequeña fábrica son puntos de encuentro y dignidad.

Mucho más que un negocio: Un acto de coraje

Nos quieren hacer creer que las pymes son formadoras de precios especulativas o estructuras ineficientes. Nada más alejado de la realidad. Detrás de cada pequeña empresa hay una historia familiar, un abuelo inmigrante, un padre maestro tornero, horas de desvelo y una convicción inquebrantable de apostar al país.

Hoy, sostener una pyme en la Argentina —y particularmente en el interior federal como La Rioja— no es un negocio rentable; es un acto de absoluta resistencia y coraje.

Si el Estado continúa ahogando al sector con un esquema que destruye el mercado interno mientras facilita la entrada de productos importados con ventajas desleales, el resultado no es el orden fiscal, sino el desierto productivo. Las pymes no piden privilegios; piden previsibilidad, reglas claras y un Estado que entienda que sin producción nacional no hay futuro posible.

Como bien se repite en esta lucha de trinchera: quien deja de luchar, deja de soñar. Y los riojanos, arraigados a nuestra tierra y a nuestra cultura del trabajo, no vamos a permitir que nos apaguen los sueños.

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