Un creciente malestar hacia el presidente Javier Milei comenzó a reflejarse tanto en redes sociales como en encuestas de opinión y análisis mediáticos. Según distintos comentarios relevados en publicaciones del propio mandatario, se multiplican los mensajes críticos de usuarios que aseguran haberlo votado y que ahora expresan decepción por la situación económica y el rumbo del gobierno.
Entre los mensajes que aparecen en Instagram, muchos provienen de personas que aclaran no ser opositoras. “Te voté y no lo vuelvo a hacer”, “dejá de subir memes y ocupate de la gente”, “la plata no alcanza” o “no soy kirchnerista, pero esto está desbordado”, son algunos de los comentarios que se repiten. También aparecen reclamos vinculados a la falta de consumo, caída de ventas y dificultades laborales, con críticas a la actividad del Presidente en redes sociales en medio de la crisis.
El fenómeno coincide con un deterioro en los números de imagen. Una encuesta reciente de la consultora 3.0 ubica la imagen positiva de Milei en 33% y la negativa en 66%. Otros relevamientos, como Atlas Intel, muestran niveles similares, con una valoración negativa superior al 60%. Además, algunos estudios señalan un escenario electoral más competitivo que meses atrás. Un sondeo de Opina Argentina, por ejemplo, muestra un virtual empate entre el oficialismo y el peronismo, con la izquierda consolidándose como tercera fuerza cercana al 10%.
En ese contexto, distintos analistas plantean una pregunta que hasta hace poco parecía lejana: la posibilidad de que el oficialismo pierda apoyo electoral. Hace apenas unos meses, el gobierno aparecía fortalecido tras los comicios de medio término y con el peronismo debilitado, pero el escenario comenzó a modificarse a partir del impacto del ajuste económico, denuncias y cuestionamientos públicos.
El malestar también se percibe en la actividad económica cotidiana. Testimonios del sector gastronómico y comercial hablan de locales con poca concurrencia, caída del consumo y menor movimiento en teatros y restaurantes. Incluso se menciona que salir a comer se volvió un lujo para amplios sectores, mientras la recuperación queda limitada a una franja reducida de ingresos altos.
A esto se suman cuestionamientos mediáticos sobre créditos otorgados a funcionarios, patrimonio de dirigentes y decisiones del gobierno, lo que alimenta el debate público. Algunos periodistas que inicialmente respaldaron la gestión comenzaron a señalar contradicciones entre el discurso anticasta y determinadas situaciones vinculadas a funcionarios.
Analistas sostienen que este conjunto de factores —críticas de votantes, encuestas negativas, dificultades económicas y polémicas políticas— podría estar marcando un cambio en el humor social. De confirmarse esa tendencia, advierten, el gobierno enfrentaría un escenario más complejo tanto en la gestión como en el plano electoral.
