
Vecinos autoconvocados de la localidad de Patquía, junto con residentes de la zona en La Rioja y otros puntos del país, se han unido bajo el lema «Santa Rosa une a su pueblo» para exigir soluciones concretas ante la prolongada inhabilitación de la parroquia local, cerrada desde hace cinco años debido a deficiencias estructurales.
El principal problema se concentra en la parte trasera del templo —específicamente en la zona posterior al altar—, donde se presume que existe un hundimiento de pared con riesgo de derrumbe. Ante esta situación, la comunidad reclama como primera medida el acceso a informes e historiales técnicos oficiales para conocer con precisión el estado estructural del edificio y coordinar trabajos conjuntos entre la Iglesia, los organismos estatales competentes y los fieles.
La problemática se agravó debido a la falta de espacios alternativos adecuados para las celebraciones religiosas y comunitarias en la localidad, ya que las actividades liturgias se ven dificultadas al depender de escuelas, clubes o carpas, especialmente durante las festividades patronales en honor a Santa Rosa.
Recientemente, tras una visita pastoral del obispo a la región, los vecinos presentaron notas formales al Obispado solicitando información y respuestas. Las autoridades eclesiásticas se comprometieron a brindar los informes correspondientes y a mantener reuniones con la comunidad para coordinar acciones de recuperación que permitan, después de cinco años, devolverle su hogar a la histórica imagen y a toda la feligresía.




