Los científicos crearon un cerebro vivo en un laboratorio que aprendió a jugar al Pong en 5 minutos, y esto podría resolver el mayor problema de la inteligencia artificial.
Se llaman organoides cerebrales y son estructuras cultivadas a partir de células madre humanas que se auto-organizan formando tejido neural real — básicamente, pequeños cerebros vivos del tamaño de una lenteja, con hasta 800 mil neuronas.
Las conectaron a electrodos, les mandaban información del juego como impulsos eléctricos y medían sus respuestas. Y en 5 minutos, las neuronas aprendieron a jugar solas.
Y ese fue solo el comienzo. Hoy, la misma empresa ya vende una biocomputadora comercial con neuronas humanas sobre un chip de silicio. Otra startup en Suiza las alquila por internet y las entrena usando dopamina como recompensa. Y en China crearon un chip híbrido cerebro-máquina que ya controla robots de forma autónoma.
Pero ¿por qué importa tanto? Porque tu cerebro hace todo lo que hace con apenas 20 watts — menos que una lamparita —, y sin embargo es más inteligente que cualquier computadora jamás creada. Se estima que para 2035 los data centers van a consumir más energía que todos nuestros cerebros juntos. Más que toda la humanidad.
Por eso hay toda una industria emergente apostando a la biocomputación: usar tejido neural vivo en vez de chips de silicio. Computadoras que aprendan como nosotros, con casi nada de energía, y que se vuelvan más inteligentes con el tiempo. El campo se llama «inteligencia organoide».
Esto abre preguntas que todavía nadie sabe cómo responder: ¿estos organoides podrían llegar a sufrir? ¿A tener algo parecido a la consciencia?
Llevamos siglos tratando de hacer máquinas que piensen como cerebros. ¿Y si en realidad la solución era crear cerebros que piensen como máquinas?
🔗Fuente: corticallabs.com/cl1%E2%81%A0%E…

