Los empleados mantienen un corte sobre la avenida principal del departamento tras rechazar una indemnización que califican de «inhumana«. Denuncian que la totalidad de la planta operó sin aportes ni obra social y vinculan al dueño con la militancia política local, cuestionando la falta de controles estatales.
Sanagasta, La Rioja.- Un grupo de 21 trabajadores de la procesadora de nueces «Cari» mantiene un corte de tránsito sobre la avenida principal del departamento en señal de protesta. El reclamo estalló tras el anuncio del cierre definitivo de la planta y la presentación de un plan de indemnización que los empleados rechazan de plano. Sin embargo, detrás del conflicto se esconde una grave denuncia de precarización laboral: la totalidad de los empleados trabajó en negro durante 16 años.
Cierre definitivo y una indemnización rechazada
Según relataron los trabajadores, el pasado 6 de octubre el dueño de la empresa, Luis Manuel Giordano, comunicó el cese definitivo de actividades. El empleador alegó que la baja en el precio de venta de la nuez en el mercado hacía insostenible los costos de producción. Frente a esta situación, la empresa ofreció una indemnización de seis cuotas de 500.000 pesos.
«Con seis cuotas de 500.000 pesos no nos garantiza estabilidad económica. Hay gente que tiene familia y, siendo realistas con la situación del país, no sabemos si vamos a conseguir otro trabajo en seis meses», expresó Maribel, una de las empleadas afectadas. Asesorados legalmente por la abogada Ivana Catano, los trabajadores rechazan la oferta por considerarla irrisoria e insisten en que el monto está muy por debajo de lo que les correspondería por sus años de servicio.
«Con seis cuotas de 500.000 pesos no nos garantiza estabilidad económica. Hay gente que tiene familia y, siendo realistas con la situación del país, no sabemos si vamos a conseguir otro trabajo en seis meses»
16 años de trabajo en negro y deudas salariales
La denuncia más alarmante revelada durante la protesta es que los 21 empleados de la procesadora se encontraban en situación de trabajo no registrado («en negro»). «Nunca tuvimos un aporte, una obra social, un seguro de vida. El sistema de higiene en el que trabajábamos era insalubre», denunció Marcos, operario del sector de envasado con 11 años de antigüedad en la planta.
Además de la falta de registros formales, los trabajadores acusan al empleador de adeudar salarios de entre tres y cinco meses a varios empleados. La situación llegó a un punto crítico cuando, ante la necesidad de los empleados de contar con dinero para sus familias, el dueño les pagó parte de lo adeudado en efectivo y el resto en «chachos» (una especie de vale o moneda no oficial), según detallaron los trabajadores. El último sueldo registrado rondaba los 430.000 pesos mensuales, aunque los pagos eran irregulares y sin un monto fijo en blanco.
Vínculos políticos y falta de controles
Los trabajadores señalaron que el dueño de la empresa, oriundo de Buenos Aires pero radicado en La Rioja desde hace años, es un referente de la agrupación política «La Cámpora» y que incluso fue candidato a concejal por el departamento de Sanagasta en las últimas elecciones.
Esta situación llevó a los empleados a cuestionar la nula intervención de los organismos de control a lo largo de más de una década. «Hace 16 años que tenés una empresa con 21 empleados en negro y nunca nadie fue a controlarlos. Hay algo con el gobierno, vamos a ser sinceros», sostuvo Marcos, insinuando que la militancia política del empleador habría garantizado una impunidad total frente a las leyes laborales.
«Hace 16 años que tenés una empresa con 21 empleados en negro y nunca nadie fue a controlarlos. Hay algo con el gobierno, vamos a ser sinceros»
El estado de la protesta
La manifestación, que cuenta con la solidaridad del comisario local, comisario Nieto, se realiza de manera intermitente: los trabajadores dejan pasar los vehículos cada media hora para no afectar por completo a la comunidad, pero advierten que mantendrán el corte en la avenida principal hasta que la Secretaría de Trabajo y el gobierno intervengan.
«Hoy somos nosotros, mañana puede ser otro de acá del pueblo», concluyeron los trabajadores, quienes exigen que se haga justicia ante la pérdida de su fuente laboral y la vulneración de sus derechos más básicos.
«Hoy somos nosotros,
mañana puede ser otro de acá del pueblo»




