El psicoanalista y ensayista argentino Jorge Alemán presentó su nuevo libro Neoemperadores y dejó una profunda reflexión sobre el escenario político y cultural global, al que definió como una etapa marcada por el ascenso de figuras “sin límites”, el debilitamiento de las democracias liberales y una transformación radical del ser humano contemporáneo.
Durante una extensa entrevista en el marco de la participación en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, Alemán analizó el fenómeno político internacional y explicó por qué eligió el concepto de “neoemperadores” para titular su obra.
“Se viene produciendo una separación entre el capitalismo y la democracia”, sostuvo el intelectual argentino radicado desde hace cinco décadas en España. Según explicó, el sistema democrático liberal construido tras la Ilustración y consolidado en Occidente atraviesa un proceso de desgaste profundo, mientras emergen liderazgos que concentran poder y actúan bajo una lógica de “estado de excepción”.
Alemán, quien fue agregado cultural argentino en España y mantuvo una histórica interlocución intelectual con Cristina Fernández de Kirchner, aseguró que estos nuevos liderazgos ya no encajan en la categoría clásica de dictaduras o autocracias tradicionales.
“Primero se hablaba de autócratas, como el caso de Viktor Orbán en Hungría. Pero ahora estamos ante algo distinto: figuras que pueden decir cualquier cosa, cambiar de posición en segundos y romper completamente con la lógica anterior”, afirmó.
La pandemia y el “quiebre de la realidad”
Uno de los ejes centrales de su análisis fue el impacto social y psicológico de la pandemia de COVID-19, a la que definió como un punto de inflexión histórico.
Para Alemán, durante ese período se produjo una ruptura colectiva con los marcos tradicionales de autoridad y racionalidad. “La psicosis entró en el colectivo”, expresó, al describir la proliferación de teorías conspirativas y discursos negacionistas que, según dijo, terminaron consolidándose culturalmente.
Recordó que durante la pandemia observó personas “completamente normales” hablando sobre chips, conspiraciones globales y manipulaciones secretas, en un contexto donde —a su entender— se quebraron los puntos simbólicos que organizaban la vida social.
“El maestro, el médico, el abogado, las figuras de autoridad simbólica fueron perdiendo legitimidad”, señaló. Incluso puso como ejemplo la crisis de autoridad en las escuelas públicas españolas: “Si un maestro logra que haya silencio en una clase, hoy es un héroe”.
Trump, Putin y Milei como expresiones del fenómeno
Consultado sobre quiénes encarnarían estos “neoemperadores”, Alemán mencionó al presidente estadounidense Donald Trump, al mandatario ruso Vladimir Putin y ubicó al presidente argentino Javier Milei como un “discípulo aventajado” de esa corriente política y cultural.
Sobre Trump, afirmó que representa una figura “sin límites”, comparable con “el padre de la horda primitiva” descrito por Sigmund Freud. “Mi límite es mi propia moral”, resumió al explicar la lógica de estos liderazgos.
En relación con Milei, sostuvo que genera una atención internacional inédita sobre la Argentina. “No ha habido en el mundo una atención como la que se le ha prestado al tipo”, afirmó, aunque también advirtió que no observa todavía una oposición política con capacidad de construir una alternativa sólida.
“El malestar existe, pero es difuso y heterogéneo. El mantra de ‘no volver a lo anterior’ todavía tiene mucha fuerza”, analizó.
Tecnología, eternidad y “misiones mesiánicas”
El escritor también vinculó este fenómeno político con el avance de determinadas élites tecnológicas y financieras. Citó especialmente al empresario Peter Thiel, a quien describió como uno de los intelectuales de referencia de esta nueva etapa.
Según explicó, detrás de estas corrientes existe un proyecto “revolucionario” que busca modificar aspectos esenciales de la condición humana, incluida la muerte misma. “La muerte debe ser superada. Es considerada un error de la naturaleza”, señaló.
En ese marco, relacionó estas ideas con imaginarios de ciencia ficción y personajes culturales como Lord Voldemort, obsesionado con la eternidad, y con la fascinación de algunos sectores tecnológicos por la colonización espacial o el rejuvenecimiento indefinido.
Alemán también advirtió sobre el carácter mesiánico de estos liderazgos políticos contemporáneos. “Los dictadores clásicos no incluían a todo el mundo en una misión. Ahora sí se trata de generar una misión colectiva”, sostuvo.
“Está en juego lo que entendíamos por ser humano”
Hacia el final de la entrevista, el intelectual reconoció el tono “distópico” de su análisis, aunque aclaró que mantiene la convicción de que existe “un resto indómito” en el ser humano que no puede ser completamente capturado por las nuevas estructuras de poder.
Sin embargo, advirtió que el escenario actual pone en riesgo las bases mismas de la civilización moderna.
“Está en juego la posibilidad de perder lo que hemos entendido hasta ahora como ser humano”, afirmó.
Alemán también sorprendió al reivindicar parcialmente el papel histórico de las religiones como espacios de resistencia cultural frente al avance de estas nuevas lógicas de poder y control tecnológico. Aunque se definió como un “ateo cristiano”, sostuvo que la civilización podría no haber ganado tanto con la pérdida de determinadas dimensiones espirituales.
Finalmente, remarcó que el fenómeno político actual no debe interpretarse como un episodio pasajero. “Estas construcciones pueden perder elecciones, pero no desaparecen. Son fenómenos que llegaron para quedarse como fuerza de poder o como desafío permanente”, concluyó.
