El dirigente político y analista Fernando Esteche cuestionó con dureza el reciente encuentro denominado Global Progressive Mobilization (GPM), realizado en Barcelona, al que definió como una expresión de “progresismo subordinado” alineado con intereses del globalismo atlantista.
En declaraciones radiales, Esteche analizó el evento a partir de una nota propia titulada “Barcelona, el soft power atlantista y sus límites”, donde sostiene que la cumbre combinó dos instancias: una movilización progresista global y un foro de “defensa de la democracia”, aunque —según remarcó— con una agenda selectiva y omisiones significativas.
Participación y ausencias
El encuentro reunió a líderes internacionales como Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro y referentes argentinos como Axel Kicillof y Eduardo de Pedro. También hubo presencia de figuras vinculadas al progresismo europeo y organismos internacionales.
Sin embargo, Esteche señaló que no se convocó a integrantes de la llamada Internacional Progresista, como Alicia Castro o Yanis Varoufakis, lo que —según interpretó— evidencia una selección ideológica más restringida.
Financiamiento y orientación política
Uno de los ejes más críticos del análisis apunta a los organizadores del evento. Según Esteche, la convocatoria estuvo impulsada por la Open Society Foundations, vinculada a George Soros, junto a otras estructuras como el Partido Socialista Europeo y espacios cercanos al Partido Demócrata de Estados Unidos.
El dirigente afirmó que estos actores configuran una “línea política global” que condiciona el contenido del debate, limitando cualquier cuestionamiento estructural al orden internacional vigente.
“Democracia selectiva” y omisiones
Entre los principales cuestionamientos, Esteche subrayó la ausencia de posicionamientos sobre conflictos y situaciones internacionales sensibles. Mencionó que no hubo referencias a la situación del expresidente peruano Pedro Castillo, ni a la crisis en Venezuela con Nicolás Maduro, ni a conflictos en Medio Oriente.
En ese sentido, consideró que la “defensa de la democracia” planteada en la cumbre responde a una visión parcial, centrada en la confrontación con sectores de derecha —especialmente el expresidente estadounidense Donald Trump— más que en una revisión profunda del sistema global.
Multilateralismo vs. multipolaridad
Otro punto central del análisis fue la diferencia entre multilateralismo y multipolaridad. Esteche sostuvo que los participantes promovieron el primero —entendido como cooperación dentro del orden vigente—, pero evitaron impulsar un esquema multipolar que implique una redistribución real del poder global.
Impacto en América Latina
De cara al escenario regional, el dirigente interpretó que este tipo de encuentros buscan reconfigurar alianzas políticas en América Latina, en un contexto de disputa con proyectos de corte liberal o de derecha.
En clave local, sugirió que esta agenda podría influir en la construcción de un frente político amplio de cara a futuras elecciones en Argentina, con eje en la defensa de la democracia frente al gobierno de Javier Milei.
Debate geopolítico y tecnológico
Finalmente, la entrevista derivó hacia el rol de actores tecnológicos globales, como Peter Thiel y empresas como Palantir Technologies, a quienes se vinculó con una posible “gobernanza algorítmica” que podría redefinir el funcionamiento de los Estados.
Esteche advirtió sobre una convergencia entre poder tecnológico, financiero y político que —según su mirada— trasciende las disputas ideológicas tradicionales y plantea desafíos estructurales para la soberanía y la democracia.
La lectura del dirigente se inscribe en una corriente crítica del orden global actual, que cuestiona tanto al liberalismo económico como a las formas contemporáneas del progresismo institucional, en un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas y transformaciones tecnológicas.

