En el marco del Foro Económico del NOA, realizado en la provincia de Tucumán, el presidente Javier Milei expuso los lineamientos conceptuales de su programa de gobierno, con un discurso centrado en la defensa del liberalismo económico, la crítica al intervencionismo estatal y una fuerte reivindicación del pensamiento de Adam Smith como base teórica de su gestión.
Durante su intervención, Milei planteó que las ideas del economista escocés —particularmente desarrolladas en La riqueza de las naciones— resultan claves para comprender las políticas implementadas por su administración. En ese sentido, sostuvo que el crecimiento económico se apoya en la división del trabajo, el progreso tecnológico y la acumulación de capital, conceptos que vinculó directamente con la estrategia oficial.
“El objetivo de la economía es que la gente viva mejor”, afirmó el mandatario, al tiempo que destacó el rol del crecimiento sostenido como motor de mejora en la calidad de vida. En esa línea, remarcó que fenómenos actuales como la inteligencia artificial deben entenderse como una continuidad de los procesos de innovación que ya describía Smith en el siglo XVIII.
Uno de los ejes centrales del discurso fue la defensa del equilibrio fiscal y la política monetaria restrictiva. Milei aseguró que su gobierno logró alcanzar el déficit cero en un corto plazo y sostuvo que la base monetaria “no crece desde mediados de 2024”, lo que —según explicó— permitirá una desaceleración progresiva de la inflación. Incluso, proyectó que hacia los próximos meses el índice podría acercarse a cero, siempre que se mantenga el rumbo actual.
El Presidente también apuntó contra políticas económicas basadas en el estímulo al consumo, a las que responsabilizó por frenar el crecimiento. En contraposición, defendió el ahorro como factor clave para la inversión y el desarrollo. “Fomentar el consumo en detrimento del ahorro termina destruyendo el crecimiento económico”, señaló.
En otro tramo de su exposición, Milei cuestionó con dureza al proteccionismo y a los sectores que —según expresó— se benefician de regulaciones estatales. En esa línea, retomó críticas al “capitalismo prebendario” y sostuvo que las barreras comerciales perjudican a la mayoría de la población en favor de grupos concentrados.
El discurso incluyó además definiciones de tono político e ideológico. El mandatario vinculó la crisis económica argentina con “décadas de políticas intervencionistas” y apuntó contra sectores de izquierda, a los que acusó de promover modelos que derivan en estancamiento y pobreza.
Finalmente, Milei reivindicó lo que denominó “la moral como política de Estado”, al señalar que las decisiones económicas deben sustentarse en principios éticos como el respeto a la propiedad privada, la libertad individual y el cumplimiento de reglas claras. Bajo esa premisa, sostuvo que su gestión busca consolidar un modelo que permita a la Argentina “salir de la trampa de pobreza y encaminarse hacia el crecimiento sostenido”.
El mensaje presidencial se dio en un contexto donde el Gobierno busca reforzar su narrativa económica ante empresarios y dirigentes del norte del país, una región estratégica tanto por su potencial productivo como por su peso político en el escenario nacional.



