Un informe del Observatorio de Frutas y Verduras (CEPA) sobre la Evolución de precios de hortalizas y frutas en el Mercado Central de Buenos Aires (MCBA) y en grandes cadenas de supermercados, con datos actualizados a enero de 2026, advierte sobre un marcado aumento de precios en el segmento de verduras durante el primer mes del año, mientras que las frutas registraron subas más moderadas. El estudio también proyecta el impacto de estas variaciones sobre el Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Verduras: suba mayorista del 19,5% y traslado al IPC
Según el informe, el promedio ponderado de las seis hortalizas más comercializadas (papa, tomate, zapallo, cebolla, lechuga y batata) en el MCBA aumentó 19,5% en enero respecto de diciembre de 2025. Dada la alta correlación histórica entre los precios mayoristas y los precios minoristas relevados por el INDEC (R²=0,985), esta dinámica permitiría proyectar una suba del 19,0% en el segmento Verduras, Tubérculos y Legumbres (VTL) del IPC.
Dado que este segmento representa el 2,2% de la división Alimentos y Bebidas no alcohólicas, el impacto estimado sobre el índice general de enero sería de 0,4%.
Al desagregar por producto, el informe muestra comportamientos muy dispares:
Tomate: +112,8% mensual y +135,2% interanual, la mayor suba del conjunto.
Lechuga: +37,9%, afectada por daños productivos vinculados a altas temperaturas.
Papa: +4,5%.
Batata: +2,4%.
Zapallo: −17,1% mensual y −30,5% interanual.
Cebolla: −8,6%.
El fuerte aumento del tomate se explica por una reducción transitoria de la oferta, asociada a retrasos en el desarrollo del cultivo y a una menor llegada de envíos desde regiones productoras. En contraste, la cebolla mostró una baja de precios por una oferta más regular, aunque el sector advierte que la informalidad y la falta de controles continúan presionando los valores a la baja en perjuicio del productor formal.
Frutas: subas moderadas y bajo impacto inflacionario
En el caso de las frutas (banana, limón, manzana y naranja), el promedio ponderado aumentó 3,6% en enero, lo que permitiría proyectar un incremento de 1,6% en el segmento Frutas del IPC. Dado que este rubro representa 1,3% de la división Alimentos, el impacto estimado sobre el índice general sería de apenas 0,02%.
Dentro del segmento:
Manzana: +22,3% mensual y +77,7% interanual, por la ausencia de la nueva cosecha y una oferta limitada de fruta de cámara.
Naranja: +18,3%, asociada a una oferta estacional más ajustada.
Banana: −20,6%, por alto nivel de abastecimiento y mercadería con madurez avanzada.
Limón: −10,7%, vinculado al ingreso de mayores volúmenes con problemas de calidad.
Supermercados: aumentos más moderados y brecha en retroceso
En las grandes cadenas de supermercados del Gran Buenos Aires, el promedio de precios corrientes de las hortalizas aumentó 6,3% en enero, bastante por debajo de la suba mayorista. La papa lideró los aumentos con 40,4%, seguida por la lechuga (+22,5%), la cebolla (+9,9%) y el zapallo (+5,3%). En cambio, tomate (−16,1%) y batata (−14,1%) registraron caídas.
Como resultado, la brecha entre los precios del MCBA y los supermercados se ubicó en 88,6%, lo que implica una contracción de 10,3 puntos porcentuales respecto de diciembre. No obstante, persisten fuertes diferencias entre cadenas: en enero, la papa fue la hortaliza con mayor dispersión de precios (81,9%), con Jumbo como la más cara y MasOnLine como la más económica.
Análisis: volatilidad, clima y límites del impacto inflacionario
El informe confirma que las verduras siguen siendo uno de los componentes más volátiles de la canasta alimentaria, altamente sensibles a factores climáticos, estacionales y de oferta. Si bien la suba mayorista de enero es significativa, su impacto sobre el IPC general resulta acotado por el bajo ponderador del segmento.
En el caso de las frutas, la dinámica fue más heterogénea y con un traslado inflacionario prácticamente marginal. A su vez, la reducción de la brecha entre mayoristas y supermercados sugiere ajustes desiguales en los márgenes comerciales y distintos tiempos de traslado de precios según el producto.
En síntesis, enero dejó una fuerte presión inflacionaria desde las verduras, explicada más por problemas de oferta que por un aumento del consumo, mientras que el efecto sobre la inflación general se mantendría limitado, aunque con impactos sensibles en el gasto cotidiano de los hogares.
