El Sindicato de Educadores de La Rioja (SELaR) manifestó su expectativa ante el inminente anuncio de una recomposición salarial para los trabajadores estatales provinciales y advirtió que los Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), conocidos popularmente como “Chachos”, no deben ser contabilizados como parte de un eventual incremento de haberes.
El secretario general del gremio, Ignacio Colina, sostuvo que los docentes esperan una mejora que impacte directamente en el salario y expresó su preocupación por las versiones que indican que una parte de la recomposición podría instrumentarse mediante BOCADE. Según remarcó, cualquier aumento debe reflejarse en el sueldo de bolsillo y no mediante instrumentos financieros que, a criterio del sindicato, no constituyen salario.
De acuerdo con lo expresado por Colina, el piso salarial docente por cargo ronda actualmente los 715 mil pesos y, pese a los incrementos otorgados durante el primer semestre, el sector considera que los ingresos continúan rezagados frente al costo de vida. El dirigente señaló que la pérdida del poder adquisitivo sigue siendo una de las principales preocupaciones de la docencia riojana.
El planteo de SELaR se produce en medio de las expectativas generadas por el propio Gobierno provincial, que confirmó que analiza un nuevo aumento salarial para la segunda mitad del año. Tanto el ministro de Hacienda, Fabián Blanco, como el jefe de Gabinete, Juan Luna Corzo, indicaron que la definición dependerá de la evolución de la recaudación y de los recursos que reciba la provincia durante junio.
En paralelo, la administración provincial ratificó el regreso de los BOCADE como herramienta financiera para afrontar compromisos salariales y sostener el consumo interno. Desde el Ejecutivo sostienen que la utilización de estos bonos permitiría otorgar una mejora salarial mayor a la que sería posible exclusivamente con recursos corrientes.
Sin embargo, desde el gremio docente insisten en que cualquier esquema de recomposición debe diferenciar claramente entre salario y mecanismos complementarios de pago. En ese sentido, anticiparon que continuarán planteando la necesidad de una actualización salarial que contemple tanto la inflación oficial como el aumento real de los precios de bienes y servicios esenciales.
La discusión salarial se desarrolla en un contexto de tensión financiera para la provincia, donde el Gobierno riojano atribuye las dificultades presupuestarias a la caída de los recursos coparticipables y a la falta de transferencias nacionales, mientras los gremios presionan para que los ingresos de los trabajadores no sigan perdiendo frente a la inflación.
