sábado, agosto 15, 2026
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Lo barato sale caro: una deriva por Lumilagro

Por: Santiago Joaquín García

Hola, ¿cómo estás?

Esta semana estuvieron en agenda los despidos en Lumilagro, la fábrica de termos más emblemática del país. Me llamó mucho la atención que se lo presentara como una noticia, porque era algo que ya se había dicho hace unos meses e incluso lo comentamos en esta entrega.

Por eso me puse a rastrear y encontré esta entrevista, que es de la cual yo me acordaba. Está claro que un síntoma de los tiempos que nos toca vivir es que, con el fenómeno de la viralización en redes sociales, las noticias ni siquiera tienen que seguir el criterio de novedad. Cualquier cosa que haya sucedido tiempo atrás y pegue en las redes se puede reciclar con total impunidad como si estuviera sucediendo en este momento.

Antes de seguir, por si sos de los nuevos miembros de la comunidad, te dejo este enlace para conocer la historia del termo como nos gusta contarla por acá.

La tangente

No es que no me parezca importante el hecho de que despidan a centenares de personas de una empresa. Me importa, así se trate de algo relacionado con el mate o no. Sin embargo, en la segunda nota que compartí —la entrevista al gerente comercial de Lumilagro, Carlos Bender, realizada hace ocho meses— hay dos elementos que me pareció oportuno investigar. Bender asegura que la principal causa de la caída de las ventas es la competencia contra los termos que entran al país de contrabando y están hechos con acero de mala calidad.

Nótese que dejo de lado la pelea con Stanley porque me parece irrelevante. Quienes quieran conocer el recorrido de ambas empresas pueden ver este video del genio de Javier Ledesma, que no tiene desperdicio. Lo que me parece importante destacar es que lo que dice Bender sobre el riesgo que implican estos productos ilegales no es ningún invento. Acá tenemos una investigación de la Facultad de Medicina de la UBA sobre la migración de los metales a los alimentos. En este artículo se especifica que el acero inoxidable de calidad 304 es el que indica como válido el Código Alimentario Argentino.

Como me parecía algo totalmente abstracto, decidí compartirte este tutorial que desarrolla las características del amigo 304. Me hace acordar a mi época de obrero, en la cual nos manejábamos con el número de legajo como si fuéramos presos. El mío era el 6224 (son cosas que no se olvidan). Y si todo esto fuera poco, acá les dejo el enlace al Código Alimentario Argentino, que en su artículo 186 establece que:

«Queda permitido, sin necesidad de autorización previa, el empleo de acero inoxidable para utensilios y recipientes que estén en contacto con alimentos».

La norma aclara las series que están permitidas (donde aparece nuestro amigo 304) y enfatiza que los materiales metálicos —incluido el acero inoxidable de los termos— no deben contener más del 1 % de impurezas constituidas por plomo, arsénico, cadmio, mercurio, antimonio y cobre en conjunto. De forma individual, los límites de arsénico, mercurio y plomo no deben ser mayores al 0,01 %.

Siempre se puede empeorar

Claro que lo más terrible dentro de la entrevista con Bender fue la mención a la imposibilidad de rastrear estos termos. ¿Y por qué no se pueden rastrear? Porque el superministro Federico Sturzenegger decidió eliminar la estampilla que los identificaba. Acá tenemos la publicación hecha por ARCA (ex AFIP) en la cual anuncian que dicha resolución:

«Eliminó trámites burocráticos para facilitar la importación de mercaderías.
Por un lado, suprimió los valores criterio que implicaban que, en el ingreso de bienes al país, estos debían pasar por un control de los valores, que conllevaba la obligación de obtener garantías de los importadores.
Por otro lado, modernizó el régimen de identificación de determinadas mercaderías, que hasta ahora utilizaban estampillas fiscales aduaneras».

Estamos en manos de gente que se balancea entre la crueldad y la ignorancia.

Esto no tuvo consecuencias solamente para quienes somos cultores de la costumbre sagrada. Como vemos en esta nota, mientras los fabricantes nacionales de juguetes deben cumplir con estrictos requisitos de calidad, seguridad y certificación para poder vender en el mercado argentino, algunos productos importados —en especial los que ingresan bajo la modalidad de “compra internacional”— logran comercializarse sin atravesar los mismos controles. Desde la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) advirtieron que:

«Se trata de juguetes que no deberían estar disponibles para uso infantil y que, sin embargo, hoy pueden ser adquiridos por consumidores argentinos».

También señalaron que algunos contienen «sustancias químicas asociadas a efectos adversos sobre la salud infantil, especialmente peligrosas ante la ingestión», y que otros presentan «riesgo grave de lesiones o muerte debido a la ingestión de baterías tipo botón, uno de los peligros más severos en materia de seguridad infantil».

Lo que parece y lo que es

Investigando para esta entrega encontré que el Gobierno había eliminado una medida antidumping que regía desde hace más de dos décadas sobre la importación de termos con ampolla de acero inoxidable y de vidrio originarios de China. Fue dos semanas antes de la entrevista de Bender, y Sturzenegger se refirió a la empresa.

«¿Tiene lógica el anti-dumping? Ninguna.
Por un lado, porque la protección incentiva al empresario a sostener esa ineficiencia, porque es la ineficiencia la que motiva la protección. Eficientizar tiene un costo en pérdida de protección que un empresario racional internalizará.
Pero tampoco tiene lógica, porque decir “protejámonos de los chinos porque si desaparece Lumilagro después nos van a cobrar cualquier cosa”
 es un sinsentido, que solo podría tener asidero si la producción de termos a nivel mundial fuera monopólica, lo que es imposible de sostener».

Sin embargo, como bien habrá sabido desde el principio el querido Federico —quien ya fundió tres veces al país (con De la Rúa y Macri las dos anteriores)—, el empresario no internalizó nada. Los que internalizaron fueron los despedidos. Y nosotros, los consumidores —como se puede ver en esta noticia reciente— seguimos a merced de los termos riesgosos para la salud.

Como decía mi abuela:

Lo barato sale caro. Y ni hablar de estos funcionarios, que nos salen doblemente caros.

***

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CBU: corresponsal.deyerba

Caja de Ahorro del Banco Francés a nombre de Santiago García

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¡Nos seguimos encontrando!

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