Especialistas en dermatología y salud pública recordaron que la mayoría de los cánceres de piel están directamente relacionados con la exposición a los rayos solares, un factor de riesgo que puede reducirse significativamente mediante hábitos de protección adecuados.
En declaraciones difundidas a través de medios locales, el médico dermatólogo Dr. Garramuno señaló que la radiación ultravioleta (UV) del sol es uno de los principales elementos que contribuyen al desarrollo de distintos tipos de cáncer cutáneo, incluyendo carcinomas no melanoma y melanomas, los tumores de piel más frecuentes en la población.
Exposición solar y cáncer de piel
La ciencia médica coincide en que la radiación UV —procedente del sol y otras fuentes como las camas de bronceado— daña progresivamente las células de la piel al alterar su material genético (ADN), lo que puede provocar una proliferación anormal que derive en cáncer.
Por ejemplo, el tipo de cáncer conocido como carcinoma basocelular suele aparecer en zonas de piel con mayor exposición solar, como la cara o las manos, y es uno de los más comunes. Otros tipos más agresivos, como el melanoma, también guardan una estrecha relación con la radiación UV acumulada a lo largo de la vida, especialmente si la piel ha sufrido quemaduras solares frecuentes.
Prevención: un rol clave
Los especialistas recomiendan medidas sencillas pero efectivas para disminuir el riesgo de padecer cáncer de piel, entre las que se destacan:
Usar protector solar de amplio espectro con un factor adecuado y reaplicarlo cada dos horas o luego de nadar o sudar.
Evitar la exposición directa al sol en horas de mayor radiación (generalmente entre las 10 y las 16 horas del día).
Vestir ropa protectora, sombreros de ala ancha y gafas con filtro UV.
Buscar sombras y limitar el bronceado prolongado sin protección.
Además, se aconseja a la población realizar controles dermatológicos regulares y prestar atención a cualquier cambio en la piel, como alteraciones en lunares, manchas nuevas o lesiones que cambian de tamaño o color, ya que la detección precoz mejora significativamente los resultados de tratamiento.
Concientización y cuidados continuos
La advertencia del Dr. Garramuno y otros expertos se da en un contexto donde la exposición al sol forma parte de la vida cotidiana de muchas personas, especialmente durante los meses de verano o en actividades al aire libre. Por ello, subrayan que la protección de la piel debe ser un hábito diario, no solo durante las vacaciones o en la playa.
La prevención y el cuidado continuo frente a los rayos UV no solo ayudan a reducir el riesgo de desarrollar cáncer de piel, sino que también protegen contra otros efectos dañinos del sol, como el envejecimiento prematuro de la piel.
