El reconocido artista argentino inició la construcción de una nueva obra de arte en su histórico taller de San Telmo, la cual fusiona metal proveniente de municiones de guerra y reliquias del primer santo argentino. Antes de llegar al Vaticano, el cáliz recorrerá el país y Perú.
BUENOS AIRES — El célebre orfebre argentino Juan Carlos Pallarols dio inicio a la creación de su nueva obra magna: el «Cáliz de la Paz», un copón sagrado fabricado a partir de la fundición de balas utilizadas en conflictos bélicos del pasado. La pieza está destinada a ser entregada al papa León XIV como un potente mensaje de unión para la humanidad.
En su tradicional casa-taller ubicada en el emblemático barrio porteño de San Telmo, Pallarols convocó a familiares, allegados y amigos para dar el puntapié inicial al proceso de fundición. Ante un pequeño crisol en el horno, los invitados y el propio artista sumaron pedazos de metal —provenientes de los icónicos pétalos de sus «rosas de la paz»— en un ambiente marcado por la emoción y el espíritu de peregrinación. Previamente, la base del cáliz fue cincelada a mano de forma colectiva con el fin de impregnar la obra con el esfuerzo y la sensibilidad de múltiples manos.
Reliquias históricas y un recorrido internacional
Durante una entrevista concedida en su taller, el maestro orfebre de 82 años reveló un detalle inédito: el cáliz no solo contendrá metal de balas de guerra, sino también restos de bronce de los relicarios que él mismo confeccionó en su momento para las parroquias de las 24 provincias argentinas y de España en honor a Héctor Valdivieso, el primer santo argentino.
Antes de su destino final en Roma, el «Cáliz de la Paz» emprenderá una gira que incluirá su paso por diversas provincias de la Argentina y un viaje internacional a Chiclayo (Perú), la ciudad norteña donde León XIV ejerció como obispo.
Memorias, celebridades y la polémica con el bastón presidencial
Consagrado a nivel mundial por sus emblemáticas «rosas de la paz» y por la confección de los bastones de mando presidenciales desde el regreso de la democracia en 1983 —comenzando con Raúl Alfonsín—, Pallarols también se refirió a la reciente controversia en torno al bastón entregado a Javier Milei en 2023, el cual fue devuelto por el mandatario debido a discrepancias con el diseño.
“Me lo devolvió porque yo no quise hacerle unos perritos en la empuñadura. En un emblema patrio no puedes poner ni perritos ni el retrato de mi madre, ni de nadie (…) Me parece que es muy imprudente lo que hizo el presidente al devolverlo, no es correcto”, señaló el orfebre, conservando la pieza dentro de su colección privada de bastones presidenciales.
A lo largo de su trayectoria, el taller de San Telmo ha visto desfilar a innumerables personalidades de la cultura, la política y la realeza internacional. Entre anécdotas, el artista recordó los encargos de figuras de la talla de Johnny Depp —quien le solicitó un busto de la científica e inventora austriaca Hedy Lamarr para homenajearla en una plaza pública— y proyectos truncos como el mate encargado por Salvador Dalí.
Pese a su estrecho vínculo con figuras célebres, Pallarols reflexiona con humildad sobre su oficio: «Los trabajos más bonitos no son para gente famosa, son para aquellos que sienten la platería, el festejo, que entienden lo que es plasmar algo para toda la vida. Lo hacen con más honestidad, sin exhibicionismo y, por lo tanto, es más bonito y más auténtico». Con esa misma autenticidad, el platero se prepara para llevar su mensaje de paz al Vaticano.






