Este lunes 29 de junio, el firmamento ofrecerá el primer gran espectáculo astronómico del invierno en el hemisferio sur. El satélite natural alcanzará su iluminación completa y mostrará tonalidades especiales al salir por el horizonte.
BUENOS AIRES.— El cielo nocturno de este lunes 29 de junio de 2026 regalará uno de los eventos visuales más esperados del año por los aficionados a la astronomía y los curiosos: la llegada de la «Luna de Fresa». Se trata de la primera Luna llena tras el solsticio de invierno en el hemisferio sur (y de verano en el norte), un fenómeno que se podrá disfrutar a simple vista desde cualquier rincón de la Argentina, siempre y cuando las condiciones meteorológicas acompañen.
¿A qué hora alcanzará su punto máximo?
Según los datos técnicos proporcionados por el Servicio de Hidrografía Naval, el plenilunio se perfeccionará de manera exacta a las 20:57 (hora de la República Argentina). En ese preciso instante, la alineación entre el Sol, la Tierra y la Luna permitirá que la cara visible de nuestro satélite reciba la iluminación solar de forma directa y completa.
Sin embargo, los astrónomos aclaran que no es necesario esperar a ese minuto exacto: el cuerpo celeste se presentará con un aspecto imponente y prácticamente esférico desde el mismo momento de su aparición en el atardecer y durante toda la madrugada.
Mitos y verdades: ¿Realmente se verá de color rosa?
A pesar de lo que sugiere su romántico nombre, la Luna no adquirirá un color rosado o rojizo brillante en el espacio profundo. El origen de la denominación es histórico y cultural:
El término «Luna de Fresa» (o Strawberry Moon) proviene de las tribus nativas americanas (como los Algonquinos), quienes utilizaban los ciclos lunares como calendario agrícola. Este plenilunio coincidía con la época de maduración y recolección de las frutillas silvestres en el hemisferio norte.
No obstante, sí existe un truco óptico real para los observadores locales. Durante la salida de la Luna (cuando asoma rasante por el horizonte), la luz del satélite debe atravesar las capas más densas y contaminadas de la atmósfera terrestre. Esto provoca un fenómeno de dispersión que suele teñir al astro de unos hermosos tonos dorados, anaranjados o cobrizos, convirtiendo las primeras horas de la noche en el momento ideal para la fotografía urbana y paisajística.
Guía práctica para la observación
Para disfrutar al máximo del espectáculo, los especialistas sugieren seguir estas sencillas recomendaciones:
- Dirección: Fijar la mirada hacia el horizonte Este a partir de la caída del sol.
- Equipamiento: No se necesitan binoculares ni telescopios profesionales; el evento está diseñado para disfrutarse a simple vista.
- Ubicación: Aunque se verá incluso en las grandes ciudades, se recomienda buscar espacios con la menor contaminación lumínica posible y que tengan una visual limpia del horizonte (sin edificios altos ni árboles tapando la visual baja).
Cabe destacar que, debido al intenso brillo de este plenilunio, la luz reflejada dificultará la observación de estrellas débiles o constelaciones profundas en el cielo circundante. Quienes se queden con ganas de más eventos astronómicos deberán agendar la próxima cita: la Luna del Ciervo, programada para el próximo 29 de julio.
