VILLA UNIÓN (Especial). — Cada 24 de junio, la fe y la memoria colectiva del departamento Felipe Varela se entrelazan en un aniversario cargado de emoción. Hoy se cumplen exactamente 59 años del fallecimiento de Miguel Ángel Gaitán, conocido y venerado en todo el país como el «Angelito Milagroso». El 24 de junio de 1967, apenas quince días antes de cumplir su primer año de vida, el pequeño Miguelito partió hacia la inmortalidad, dejando una huella imborrable que transformó el cementerio local en un faro de devoción popular.
Nacido el 9 de julio de 1966 en la vecina localidad de Banda Florida, Miguelito era el duodécimo hijo de Argentina Nery Olguín y Bernabé Gaitán. Su trágica partida se produjo a causa de una meningitis fulminante mientras era trasladado de urgencia hacia el hospital de Chilecito. Sin embargo, su historia con el pueblo estaba lejos de terminar.
El misterio que forjó la leyenda
La devoción popular comenzó a tomar fuerza en 1973, siete años después de su entierro. Tras una violenta tormenta que azotó la región, el nicho donde descansaba fue destruido. Lo llamativo ocurrió después: cada vez que los albañiles o su propia familia reconstruían las paredes de ladrillo y cemento, estas aparecían inexplicablemente derrumbadas a los pocos días, dejando el pequeño féretro intacto sobre los escombros.
Ante la insistencia del fenómeno, sus padres decidieron dejar el cajón al aire libre, pero descubrieron que la tapa de madera amanecía corrida todas las mañanas. «Miguelito no quiere que lo tapen, quiere ser visto», comprendió en aquel entonces su madre. Fue allí cuando se decidió colocar la icónica tapa de cristal que resguarda su rostro liofilizado de manera natural, permitiendo a los fieles conectar visualmente con él.
Un santuario de fe y visitas ilustres
Con el paso de las décadas, los testimonios de milagros, curaciones y favores concedidos convirtieron a Villa Unión en un punto neurálgico de peregrinación. El mausoleo original tuvo que ser ampliado con una estructura de dos pisos para poder albergar las miles de ofrendas que llegan desde distintos puntos de la Argentina y el exterior: juguetes, carpetas de estudio, bicicletas, ropa de bebé y miles de placas de agradecimiento.
Esta imponente manifestación de fe llamó la atención de personalidades de distintos ámbitos que llegaron hasta el cementerio para cumplir promesas o pedir su protección. Entre las visitas más destacadas del ámbito deportivo y cultural se recuerda el paso del exfutbolista y director técnico Ramón Díaz, quien en sus épocas de gloria en River Plate se acercó al santuario para ofrendar una camiseta oficial firmada por todo el plantel millonario en señal de agradecimiento. Su historia llegó a cruzar fronteras de tal manera que prestigiosos medios internacionales, como el diario estadounidense The New York Times, enviaron cronistas a la provincia para registrar el fenómeno.
Aunque su fallecimiento se recuerda cada 24 de junio, la comunidad prefiere no realizar la tradicional misa central en esta fecha, sino los 9 de julio, el día de su nacimiento. Para el pueblo de Villa Unión, el Angelito no pertenece al pasado: sigue vivo en cada rincón, como un vecino más y como el eterno protector de los niños.

Crónica: José Álamo – Radio 7 Villa Unión / Redacción para Radio La Rioja.
