La Justicia Civil de Mendoza dictó una millonaria condena contra el Arzobispado de Mendoza y dos monjes del monasterio Cristo Orante, en un fallo que vuelve a sacudir a la Iglesia Católica argentina y reaviva las controversias sobre el manejo institucional de denuncias por abusos sexuales dentro de estructuras religiosas.
La sentencia ordena indemnizar a Nicolás Bustos Norton, un exaspirante a monje que denunció haber sido víctima de abusos sexuales, manipulación espiritual, abuso de autoridad y vulneración de derechos durante su permanencia en el monasterio ubicado en Tupungato, Mendoza. Los condenados son los religiosos Diego Roque Moreno y Jorge Oscar Portillo, junto con el Arzobispado mendocino, considerado responsable civil por los hechos denunciados.

Una causa que lleva años
El caso comenzó a tomar estado público en 2018 y 2019, cuando Bustos denunció ante la Justicia que los abusos se habrían producido entre 2009 y 2015, período en el que era seminarista y convivía en el monasterio Cristo Orante. Según la denuncia, algunos de los episodios ocurrieron cuando aún era menor de edad.
Aunque la condena conocida esta semana corresponde al fuero civil, la causa penal sigue en marcha. De hecho, en marzo de este año la Suprema Corte de Mendoza anuló el sobreseimiento que había beneficiado a los dos monjes acusados y ordenó que ambos enfrenten un juicio oral. Los magistrados cuestionaron decisiones judiciales previas y consideraron que existían elementos suficientes para avanzar hacia el debate penal.

La mención a Braida y Colombo
La repercusión del fallo también alcanzó nuevamente al obispo de La Rioja, Dante Braida, y al arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, quienes años atrás fueron denunciados ante el Vaticano por presunto encubrimiento de uno de los religiosos investigados.
Según la presentación realizada por la víctima y su abogado ante autoridades eclesiásticas, ambos prelados habrían intervenido en actuaciones canónicas vinculadas al caso y fueron señalados por no impulsar una investigación completa respecto del monje Oscar Portillo. Las acusaciones fueron elevadas a la Santa Sede en el marco de los nuevos mecanismos impulsados por el papa Francisco para investigar posibles encubrimientos dentro de la Iglesia.
Los denunciantes sostuvieron que, pese a que Portillo había sido señalado en las primeras presentaciones, las actuaciones eclesiásticas se concentraron inicialmente sobre otro de los acusados. La documentación aportada ante el Vaticano fue difundida públicamente en distintas investigaciones periodísticas realizadas desde 2021.
Un caso emblemático para la Iglesia argentina
La causa Cristo Orante se transformó en uno de los expedientes más sensibles para la Iglesia argentina en los últimos años, junto a otros escándalos de abusos ocurridos en instituciones religiosas del país.
El reciente fallo civil representa un fuerte revés para el Arzobispado de Mendoza porque reconoce responsabilidad institucional por los daños denunciados por la víctima, incluso antes de que exista una sentencia penal definitiva. Además, la decisión judicial fortalece la posición del denunciante en un contexto donde la causa penal se encamina hacia un juicio oral que podría aportar nuevas revelaciones sobre lo ocurrido dentro del monasterio mendocino.
Mientras tanto, la atención permanece puesta tanto en el avance del proceso penal contra los dos monjes acusados como en las derivaciones eclesiásticas que puedan surgir respecto de las denuncias de presunto encubrimiento formuladas contra autoridades de la Iglesia que tuvieron intervención en el caso.

Quien era el Monje Oscar Portillo
Jorge Oscar Portillo era un sacerdote y monje católico que integraba la Fraternidad Monástica Cristo Orante, una comunidad religiosa contemplativa ubicada en Gualtallary, departamento de Tupungato, en la provincia de Mendoza. Durante años ocupó un rol de autoridad dentro del monasterio y fue uno de sus principales referentes espirituales.
Su nombre cobró notoriedad pública en 2018, cuando el exaspirante a monje Nicolás Bustos Norton lo denunció junto a otro religioso, Diego Roque Moreno, por presuntos abusos sexuales, abuso de autoridad y abuso de conciencia ocurridos entre 2009 y 2015 dentro del monasterio. Según la denuncia, algunos de los hechos habrían comenzado cuando la víctima tenía 17 años.
En el ámbito eclesiástico, Portillo fue sometido a un proceso canónico independiente. En 2021, el Arzobispado de Mendoza informó que fue hallado responsable del delito canónico de «abuso de conciencia» y le prohibió durante cinco años ejercer funciones sacerdotales, celebrar misas, dirigir espiritualmente a fieles o desempeñar cargos de autoridad dentro de la Iglesia. La Iglesia aclaró entonces que esa sanción canónica específica no constituía una condena por abuso sexual, cuestión que continuaba bajo investigación judicial.
Además, durante la investigación eclesiástica surgieron documentos en los que Portillo reconoció haber mantenido conductas que él mismo describió como de «orden sexual«, aunque sostuvo que no habían ocurrido del modo denunciado por la víctima. Esos antecedentes fueron incorporados posteriormente a distintas presentaciones judiciales y canónicas.
Actualmente, Portillo sigue siendo una figura central en el denominado «caso Cristo Orante». En marzo de 2026, la Suprema Corte de Mendoza anuló su sobreseimiento y ordenó que él y Diego Roque Moreno enfrenten un juicio oral. Paralelamente, la Justicia Civil condenó recientemente al Arzobispado de Mendoza y a ambos religiosos a indemnizar a la víctima con más de 18 millones de pesos por los daños sufridos.
El caso tuvo además consecuencias institucionales para la Iglesia mendocina: el Monasterio Cristo Orante fue cerrado de manera preventiva en 2019 y luego clausurado definitivamente en 2021.
Quien era el Monje Diego Roqué Moreno
El monje Diego Roqué Moreno es uno de los dos sacerdotes y fundadores del Monasterio del Cristo Orante, ubicado en Tupungato (Mendoza), que fueron detenidos e imputados en la causa judicial por abuso sexual y manipulación psicológica.
El caso estalló públicamente a finales de 2018 y principios de 2019, a raíz de la denuncia de Nicolás Bustos Norton, un joven que ingresó al monasterio a los 17 años con intenciones de consagrarse al sacerdocio.
El rol de Roqué Moreno en la causa se define por los siguientes puntos clave:
- La acusación principal: Está imputado por el delito de abuso sexual simple. Según la declaración de la víctima, Roqué Moreno ejercía un estricto control psicológico y una relación de dominación sobre él. El denunciante relató que el monje lo aislaba de su familia y lo manipulaba afirmando que el Cristo Orante era el único lugar donde podía alcanzar un verdadero desarrollo espiritual, incurriendo en conductas de acoso físico e intentos de abuso durante los viajes que realizaban.
- El coimputado: En la misma causa está involucrado el otro líder del monasterio, el monje Oscar Portillo, quien enfrenta cargos más graves (abuso sexual con acceso carnal de manera continuada), agravados por su condición de ministro de culto.
- Medidas judiciales y eclesiásticas: Tras la denuncia penal, la Justicia dictó la prisión preventiva (inicialmente bajo la modalidad domiciliaria) para ambos religiosos. En paralelo, ante la gravedad de las pericias y la detención de sus autoridades, el Arzobispado de Mendoza dispuso en enero de 2019 el cierre preventivo y provisorio del Monasterio del Cristo Orante.
Las pericias psicológicas realizadas durante la investigación validaron el relato de la víctima, describiendo una dinámica institucional de asimetría de poder, manipulación de la conciencia y dominación eclesiástica.
