El Santo Padre fue intervenido quirúrgicamente en el Policlínico Gemelli de Roma tras detectársele un nódulo pulmonar. La operación duró 90 minutos —tras una evaluación de tejido en quirófano que se extendió durante tres horas— e implicó la extirpación del lóbulo inferior derecho del pulmón. Se confirmó que la lesión correspondía a un adenocarcinoma, un tumor maligno de pulmón.

El Dr. Héctor de la Fuente, se abordó el estado de salud del pontífice y el pronóstico de su recuperación. El médico explicó que, si bien la intervención resultó exitosa en un primer momento, el diagnóstico definitivo y los pasos a seguir dependerán del estudio anatomopatológico detallado (microscopía), el estadio del tumor y la evaluación de los ganglios linfáticos y del mediastino.
A pesar de que el Papa de 71 años nunca fumó —lo cual ocurre en diversos casos de esta patología—, la atención estará ahora a cargo del equipo de neumonología y oncología. Según lo expresado por el profesional, las opciones de tratamiento posterior podrían incluir inmunoterapia de complemento o terapias dirigidas según las mutaciones genéticas que presente el tumor.
Uno de los puntos centrales de preocupación para la comunidad es la viabilidad del viaje que el pontífice tiene planificado realizar a Sudamérica en los próximos días. Sobre este tema, el Dr. de la Fuente fue cauteloso y expresó su opinión de que no resultaría aconsejable que viaje de inmediato, debido a los riesgos biológicos y de presión atmosférica al volar tras una cirugía torácica.
Por lo pronto, se deberá aguardar la evolución durante el período postoperatorio para evaluar posibles complicaciones y determinar si los médicos autorizan el traslado internacional.




