
El Vicepresidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), José Luis Volando, se refirió a la actualidad del sector agropecuario y la profunda brecha que existe entre los grandes conglomerados y los pequeños productores de las economías regionales.
Asimetrías en el campo: «No todas las producciones son iguales»
Volando comparó la realidad del sector agropecuario con la disparidad urbana de Buenos Aires, señalando que mientras algunas grandes producciones y sectores como la minería o la energía muestran crecimiento a nivel macroeconómico, los pequeños y medianos productores familiares atraviesan un panorama crítico.
Mientras que en las zonas pampeanas las unidades productivas se miden en cientos de hectáreas, en regiones como La Rioja predominan pequeños productores de entre 5, 10 y 15 hectáreas. Según el vicepresidente de la FAA, este sector no logra aprovechar el «viento a favor» general debido a la falta de escala y a la ausencia de políticas impositivas y crediticias diferenciadas.
Falta de financiamiento y tecnología inaccesible
Se destacó que las grandes empresas cuentan con facilidades para acceder a créditos y financiar su producción, herramientas indispensables para adquirir tecnología costosa.
«Yo por ejemplo tengo que comprar un tractor, vale 150.000 dólares, tengo tambo, tengo que vender la mitad de la vaca para comprar un tractor nuevo. Entonces yo como pequeño productor no lo puedo hacer, pero la empresa grande sí» — señaló Volando.
Esta falta de apoyo estructural provoca un proceso de desarraigo y una disminución sostenida en la cantidad de productores en comparación con la década de los 90, advirtió el dirigente.
Cambios en los hábitos de consumo y desafíos para la industria
Otro de los ejes fue el impacto de los cambios culturales y de consumo en las economías regionales. Sectores como el lechero enfrentan un estancamiento en el consumo interno, impulsado tanto por la pérdida de poder adquisitivo como por la modificación en los hábitos alimenticios de las nuevas generaciones, quienes frecuentemente optan por bebidas alternativas o industrializadas azucaradas.
Finalmente, desde el espacio se remarcó la urgencia de implementar políticas públicas de apoyo —tales como créditos blandos para la adquisición de tierras y tecnología— y de fortalecer las estrategias de comunicación y marketing para concientizar sobre el valor y la sostenibilidad de la producción local.



